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10000 km: fragmentos de un amor fragmentado El alumno César Pereyra nos ofrece su visión particular de la última película de Carlos Marques-Marcet+

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Cartel de la película

Así es como Carlos Marques-Marcet define su opera prima, la cual estuvo muchos años en desarrollo (especialmente en la escritura del guión), que se ha convertido en una de las películas españolas más comentadas de los últimos meses, no sólo por los premios obtenidos en el Festival de Málaga (Mejor Película, Director y Actriz) y el SXSW de Austin (Mejor Actor y Actriz), sino por representar una manera eficaz de hacer buen cine.

Desde la primera secuencia podemos ver el intento del director catalán por adentrar al público en una historia ya vista en otras ocasiones, pero que podría ser tratada de una manera diferente. En ella conocemos a Alexandra y Jordi, una joven pareja en busca de un hijo que pueda consolidar su longeva relación. Esta idílica situación se rompe cuando ella recibe un correo electrónico, informando que ha ganado una beca para estudiar en la lejana ciudad de Los Ángeles.

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Fotograma de la película ‘10000 km’

Al ser rodada en un cuidado plano secuencia, la identificación con el espectador es mucho más efectiva, logrando además cierto aire de pertenencia en el espacio fílmico, algo básico para el tipo de historia que estamos a punto de vivir.

‘Encontramos dos personajes que tratan de sobrellevar el vacío generado por su obligada separación, intentando que una sesión de Skype o Whatsapp pueda reemplazar los detalles que hacían de sus mañanas algo tan especial’

¿Qué nos cuenta Marques-Marcet? Bajo el tapiz comercial de la ‘historia de amor’ encontramos dos personajes que tratan de sobrellevar el vacío generado por su obligada separación, intentando que una sesión de Skype o Whatsapp pueda reemplazar los detalles que hacían de sus mañanas algo tan especial. Lavarse los dientes de manera cómplice o compartir un juguetón desayuno son alguno de esos momentos, ambos logrados con una tremenda naturalidad, lo cual nos habla de un buen trabajo de planificación, pero uno mejor de interpretación.

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Fotograma de la película

Natalia Tena (Alexandra) y David Verdaguer (Jordi) cumplen la compleja misión de protagonizar la cinta desde el primer hasta el último fotograma, cada uno pasando por etapas diferentes al hacerse efectiva la separación: la emoción y la incertidumbre de Alexandra, naturales ante una nueva experiencia, contrastan la desidia de Jordi, que, al quedarse en el piso que ambos compartían en Barcelona, es presa de los recuerdos y la inseguridad.

‘El Diseño de Arte, logra que el departamento angelino de Alexandra pase de ser un lugar pequeño y desolador a un espacio con vida propia y que permite suponer las intenciones del personaje’

Todas estas sensaciones son presentadas bajo un montaje episódico, otorgando un ritmo pausado y digerible a la película, evitando que se pierda expectativa por la situación de ambos personajes a medida que avanza la historia. Para complementar esto es importante mencionar el Diseño de Arte, logra que el departamento angelino de Alexandra pase de ser un lugar pequeño y desolador a un espacio con vida propia y que permite suponer las intenciones del personaje.

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Fotograma de la película

En tiempos donde la tecnología ha reemplazado los detalles más mundanos, ¿es posible sostener una relación a distancia? Aquí no se plantea el problema de la separación física, sino el hecho de que ésta haga que dejemos de conocer a nuestra pareja, algo muy bien representado en la secuencia final, donde vemos que entre Natalia y Jordi ya no hay 10000 km. Ya no hay nada.

Por César Pereyra, alumno del Curso Avanzado en Dirección Cinematográfica y Artes Audiovisuales

 

 

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