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‘1984’: Las dos horas del odio Por David Reszka+

 

 

Después de leer la magnífica 1984 de George Orwell, vi la adaptación cinematográfica de la obra, que, por cierto, cuenta con el mismo título. Aunque fiel al trabajo del famoso escritor, me resulta forzada, sin personalidad y excesivamente fría.

 

“Michael Radford simplemente se dedica a poner la cámara y las luces, plagiar los diálogos de Orwell y dejar que lo demás se construya por sí solo sin darle un toque personal”

 

Algunos diréis: “1984 es fría, una historia de decadencia y pesimismo donde las emociones no pueden salir a flote. Donde pensar es un crimental (crimen mental en neolengua) y todo el que comete esta injuria es vaporizado (ejecutado y eliminado de los libros de la historia) ¿Cómo pretendes que no sea fría, distante y austera?”, y yo os daré la razón a estas sabias palabras, evidentemente. Ahora bien, no podréis negarme que los momentos de intimidad entre Winston y Julia son a cada cual peor y que el interrogatorio final con O’Brien aburre a los caracoles. Peca de ser sumamente fiel a la novela y eso se nota a cada fotograma. Michael Radford simplemente se dedica a poner la cámara y las luces, plagiar los diálogos de Orwell y dejar que lo demás se construya por sí solo sin darle un toque personal, una visión propia de la obra, factor que rebaja considerablemente la calidad del filme. Se dedica a exponer, y a mí me gusta que en el cine haya magia, personalidad, el toque maestro del director. Si Radford interpretase ‘1984 como una metáfora sobre la carrera espacial (he puesto el ejemplo más absurdo que se me ha ocurrido) y es capaz de explicarme, según lo que él ha interpretado, por qué ha llegado a esa conclusión, le hago una merecida reverencia. Sin embargo, como ya he dicho, se dedica a exponer de manera documental. 

John Hurt

Lo que más duele de todo es que cuenta con dos grandes titanes del mundo del cine, John Hurt y Richard Burtoncuyas interpretaciones, si la del primero mucho más destacable que la del segundo, tampoco son exprimidas lo suficiente. Y miren que John Hurt es un actorazo como la copa de un pino, uno de mis favoritos.

 

“Lo único que se asemejaba a mis expectativas era la escena inicial, donde se representa la veneración y el fanatismo hacia la figura del Gran Hermano y el odio repulsivo hacia un enemigo invisible en los Dos Minutos del Odio”

 

El problema de las adaptaciones cinematográficas de las grandes obras de la literatura siempre es el mismo: uno ha recreado los lugares en su mente y busca grandeza, quiere que el libro sea superado por la película y esto, amigos míos, es muy difícil que ocurra. Me encanta la literatura, pero muy pocas veces he leído los libros antes de ver las películas (algo que está muy mal hecho, no sigáis mi ejemplo). Las dos veces que he exprimido un libro y acto seguido he visto el largometraje, que ha sido con Headhunters y con el título en cuestión, me llevé una gran decepción. En este último caso lo único que se asemejaba a mis expectativas era la escena inicial, donde se representa la veneración y el fanatismo hacia la figura del Gran Hermano y el odio repulsivo hacia un enemigo invisible en los Dos Minutos del Odio. Reconozco que mientras leía la obra visualicé a la muchedumbre abucheando la gigante telepantalla tal y como se muestra en la película. Bravo por ello. Sin embargo, imagino que las celdas del Ministerio del Amor tienen las paredes de cemento, grises, roídas y con goteras, con barrotes de hierro oxidado, y en ‘1984’ (de aquí en adelante me refiero a la película) son blancas con pequeños azulejos cuadrados de baño. Me imagino el comedor del Partido con las paredes y mesas totalmente blancas, un lugar con mucha luz plagado de puntitos azules (los miembros del partido con sus famosos monos) y en ‘1984 es todo lo contrario. El brutal interrogatorio/tortura que realiza O’Brien a Winston lo imaginé en otra pulcra sala de hospital más modernizada que aquel cuchitril andrajoso que se muestra en la película y la intensidad de este desapareció completamente en 1984.

 

“Las imágenes que se suceden no son fruto de su imaginación o de su visión si no que aparecen porque tienen que aparecer, porque la productora lo pedía. No tienen personalidad, no tienen fuerza”

 

¿Ven a lo que me refiero? Yo tenía una idea de la obra de Orwell, ya ni siquiera entro en las interpretaciones de la novela, y Radford me mostró una completamente diferente pero al mismo tiempo anodina y sin carácter. Si hubiese sido interesante mi imaginación podría haberse moldeado a esa nueva perspectiva. El problema es que en todo momento parece que las imágenes que se suceden no son fruto de su imaginación o de su visión si no que aparecen porque tienen que aparecer, porque la productora lo pedía. No tienen personalidad, no tienen fuerza. La banda sonora es pésima (excepto el tema inicial) y no crea ambiente. La película es pausada y demasiado estática, llegando a convertirse en un producto sumamente aburrido. La relación entre Julia y Winston es lo más absurdo que he visto en años, y miren que he visto películas. Si en el libro Winston tenía una fuerte personalidad interna, en la película no tiene directamente ningún carácter. El monólogo con voz en off (recurso extremadamente peligroso – véase la mediocre ‘Casino‘ de Scorsese), no expresa puramente los conflictivos pensamientos del protagonista. No tiene nada. Es una película totalmente desprovista de la frustración que siente su personaje principal. La atmósfera no es claustrofóbica, es surrealista (dentro de lo poco realista de la novela) y no hay nada que resulte emotivo o doloroso. El devastador final del libro me trastornó y me saltó las lágrimas mientras que la película me provocó un ruidoso bostezo. ¿Necesitan más explicaciones?

Michael Radford

“Hay que ser muy hábil para que una película sea mejor que la obra literaria en la que se basa. Muy pocos lo han conseguido. 1984, desde luego, no”

 

Tanto la imaginación como el conocimiento de los hechos que acaecerán es el verdadero inconveniente. Ambas nos privan de la objetividad a la hora de ver la obra. Saber cómo se sucederán los acontecimientos nos quita de golpe el factor sorpresa (o punto de giro) y esto conlleva a que continuamente estemos buscando las diferencias que hay entre la película y el libro. Es algo inevitable, por mucho que intentemos cambiarlo. Cuando algo no va acorde con lo original, canta, y mucho. Y esto provoca nuestra consecuente decepción. Hay que ser muy hábil para que una película sea mejor que la obra literaria en la que se basa. Muy pocos lo han conseguido. ‘1984’, desde luego, no. De hecho me pareció mucho más interesante ‘Equilibrium de Kurt Wimmer, dentro de lo que cabe, que contiene cantidad de principios en los que se basa la obra (véase la sociedad reprimida, la existencia de un cuerpo de la ley parecido a la Policía del Pensamiento, la eliminación del arte, la supresión de los sentimientos, los hijos que buscan defectos en sus padres, la existencia de una supuesta Hermandad subterránea, la existencia de un Gran Hermano al que nunca nadie ha visto en carne y hueso y el personaje frustrado que intenta ir contracorriente – de hecho, ‘Equilibrium’ es ‘1984’ con costosos efectos especiales y mucha acción). No es una gran película, pero es muy interesante comparar una con otra. Además, es una película que nunca se ha estrenado en España. La recomiendo muy por encima de ‘1984 porque, aunque sea demasiado excéntrica, tiene personalidad.

 

_David Reszka – Critica Tu Cine @David_Reszka

 

Trailer original de la película:

 

 

 

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