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El efecto macro-disco llevado a una sala de cine 'Combustión' de Daniel Calparsoro se estrena este viernes en cines y compite además en el Festival de Cine de Málaga+

Esta vez empezaré por el final. Por la última sensación que mi cuerpo registró segundos antes de que llegaran los créditos. Era…marcha, fiesta, exceso de adrenalina. Es el efecto macro-disco llevado a una sala de cine. Dicho ésto no hay que ser muy perspicaz para adivinar a qué tipo de público va dirigida la nueva película de Daniel Calparsoro: ‘Combustión’, o como la ha bautizado gran parte de la crítica: ‘Fast & Furious a la española’ -que ha sido, obviamente, uno de sus referentes-. La cinta, y toda la parafernalia que la rodea, abre de nuevo el debate de si la industria española está capacitada para crear este tipo de cine comercial. Por el resultado estético en pantalla parece que los medios técnicos no son en absoluto nuestro hándicap, pero tenemos no uno, sino varios talones de Aquiles: uno es la falta de autopromoción -o la promoción desacertada-, y otro la gran competencia del cine de Hollwood al cual todavía hoy no podemos enfrentarnos con  nuestro ‘pequeño cine comercial’ -imposible sin ni siquiera tener una industria bien asentada-.

A lo que iba… Abiertamente admito que no he visto ninguna de las películas de la saga ‘Fast & Furious’ así que podríamos decir que en ese sentido llegué ‘limpia’ a ver ‘Combustión’. Aunque sí había algo que me condicionaba: ese extraño mantra, repetido en diversos lugares, que vendía algo así como… “de los productores de ‘3 metros sobre el cielo‘ y ‘Tengo ganas de ti‘. En cualquier caso, siempre hay que dejarse sorprender, sea para bien o para mal. Así lo hice.

«El gancho es bueno, tiene ritmo y acción»

Ya que he empezado por el final, ahora voy a ir de lleno al principio de la historia. El gancho es bueno, tiene ritmo y acción. Una bella joven en el interior de la casa de un caballero adinerado, le ha seducido con el objetivo de abrir la puerta a dos ladrones con los que está compinchada. Los ladrones acceden al inmueble, despluman al caballero adinerado y huyen en un coche de gran cilindrada. Ya sabemos cuál es su modus operandi e intuímos cuál será su próxima víctima. A partir de ahí el guión empieza a perder fuelle convirtiéndose en algo facilón y muy previsible. Recupera fuerza en momentos puntuales. Todos los elementos que promete la historia entre los que están las carreras de coches y el sexo desenfrenado se suceden atropelladamente entre transiciones vacías y descompasadas. Quizá sea por eso que ni la velocidad ni el erotismo cumplen las expectativas a pesar de aparecer en escenas excelentemente coreografiadas y muy sutilmente rodadas.

«La banda sonora y una fotografía bien cuidada mantienen al espectador ojo avizor»

¿Qué mantiene entonces al espectador ojo avizor? Por un lado, un ingrediente indispensable para este tipo de cine, y que muchas veces se obvia: la banda sonora, a cargo en esta película de Carlos Jean. Y por otro, la calidad de la imagen. Una fotografía bien cuidada puede tapar otro tipo de desaciertos. Unos planos cerrados e íntimos obligan al espectador a centrar toda su atención en la interpretación de los actores, es decir, en cómo dicen las cosas y no tanto en lo que dicen -una suerte en este caso, puesto que no son pocos los diálogos superfluos-. En definitiva, ver a Adriana Ugarte y Alex González separados por medio centímetro mientras conversan sobre banalidades, quieras o no, atrae.

Hay aciertos en la dirección gracias a los cuáles el argumento se puede mantener a flote… Pero lo que admiro del trabajo de Calparsoro es que, al contrario de lo que pueda parecer, no es nada pretencioso. Aunque la idea utópica del productor, Paco Ramos, era la de competir en taquilla con las películas de Hollywood, ‘Combustión’ es lo que es, y va dirigida a un público muy concreto, el adolescente, que seguramente acogerá con ganas esta historia de pasión y velocidad.

 

_Alexandra H. Gail

 

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