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Crítica de cine: Argo, la conclusión de una estupenda trilogía Por César Pereyra+

Un agente de la CIA es enviado a Irán con la misión de traer de vuelta a 6 diplomáticos norteamericanos que se han refugiado en la residencia del embajador canadiense, escapando de una revolución local que amenaza sus vidas. Para lograrlo deberá aliarse con dos personalidades de Hollywood, logrando así crear una película ficticia que sirva como pantalla para extraer a los rehenes. 

Basada en una suceso real, ‘Argo’ llega a la cartelera tras un muy buen recibimiento tanto de la crítica especializada (con un impresionante 95% en el rating de Rotten Tomatoes) como del publico en general, lo cual no me sorprendió teniendo en cuenta la tremenda capacidad mostrada por Affleck en ‘Gone Baby Gone’ y ‘The Town’, siendo esta última una de las mejores películas del 2010. Esta vez nos encontramos en el año 1979, donde 52 ciudadanos norteamericanos fueron tomados como rehenes por un grupo revolucionario integrado por estudiantes y militantes iraníes. El suceso tuvo un lapso de 444 días, tras los cuales los rehenes fueron liberados voluntariamente.

La toma de la embajada, una perfecta secuencia inicial

La secuencia inicial es casi perfecta, recreando muy intensamente la toma hostil de la embajada norteamericana por parte de los revolucionarios locales. Lo que hizo de esta escena verdaderamente intensa (hasta ese entonces no sabía que se trataba de un hecho real) fue la inquietante atmósfera que se creó gracias a un muy efectivo montaje entre la desesperación de los norteamericanos por destruir la mayor cantidad de documentos gubernamentales y los cientos de revolucionarios que avanzaban como estampida uno encima de otro con el solo afán de hacer justicia en sus manos. Fueron aproximadamente 15 minutos de gran cine, lo cual elevó aún más mis regulares expectativas sobre la película.

Ben: ''No oficial...¡¡NO SOY CHUCK NORRIS!!.''

Ben: »No oficial…¡¡NO SOY CHUCK NORRIS!!.»

 Luego de esta excelente secuencia, podemos recién conocer claramente los personajes que estarán detrás del plan maestro para rescatar a los rehenes, siendo esta la mejor parte de la cinta, donde no solo podemos apreciar todo el proceso que implica la creación de una ficticia producción cinematográfica sino también el desempeño de unos tremendos actores quienes junto a Affleck hacen de esta experiencia muy provechosa. Bryan Cranston interpreta a John Chambers, jefe superior de la CIA y principal aliado de Mendez para la toma de decisiones, brindándonos una gran interpretación que no hace más que confirmar el don dramático que tiene no solo para la televisión (protagonista de la galardonada serie ‘’Breaking Bad’’) sino para el cine. Si por el lado de la CIA tenemos a Affleck y Cranston, pues por el lado de Hollywood contamos con Alan Arkin y John »Pedro Picapiedra» Goodman (lo siento pero ese papel me encantó de niño) como el guionista Lester Siegel y maquillador John Chambers respectivamente. Siempre es reconfortante cuando actores de su calibre brindan seguridad y solvencia a una cinta con un reparto relativamente joven.

Algunos factores que se pudieron mejorar fueron el manejo de cámara y desarrollo de personajes. En lo que respecta al primero, entiendo que la inestabilidad en ciertas tomas pueda generar un clima de tensión en un determinado momento (secuencia inicial), pero sin llegar al desesperante extremo de moverse los 120 minutos de proyección. Y con respecto a lo segundo, pues es algo que me tuvo muy contrariado a lo largo de toda la experiencia, ya que Affleck es un director que ha sabido manejar muy bien a los personajes principales y de reparto en las dos (grandes) películas que tiene en su haber, siendo este factor determinante para el éxito de las mismas. Particularmente me parece difícil pensar que después de dar vida a Patrick Kenzie (Casey Affleck) y James Coughlin (Espectacular Jeremy Renner) en »Gone Baby Gone» y »The Town» respectivamente, no pueda seguir con esa senda y solo darnos personajes lineales y que incluso caen en algunos clichés impensados en una obra suya. 

John: ''Tony hemos decidido cambiar el nombre de la película'' Tony: ''No hay problema…¿Cómo la llamaremos ahora? John: ''Daredevil''  Tony: ''...''

John: »Tony hemos decidido cambiar el nombre de la película»
Tony: »No hay problema…¿Cómo la llamaremos ahora?
John: »Daredevil»
Tony: »…»

El estreno de la cinta tuvo lugar en el festival internacional de cine de Toronto (‘’TIFF’’, por sus siglas en inglés), lo cual motivó a algunos críticos han remarcar el hecho de que se cuente la historia glorificando la labor de la CIA y minimizando el gran papel que tubo el embajador canadiense Ken Taylor (interpretado por Victor Garber) en mantener a salvo a los rehenes. Esto obligó al buen Ben a aclarar que su filme esta basado en una historia real, pudiendo tomarse ciertas licencias creativas que permitan mantener el dramatismo de la cinta. Escenas como la visita al gran Bazar (gran fotografía) o la persecución final en el aeropuerto jamás fueron parte de la historia real pero son añadidos para lograr ese clímax que siempre es necesario en cualquier película. Además no estamos hablando de un documental, sino de  una adaptación.

A pesar de ciertos detalles que restaron puntos a la experiencia (conocemos la historia, pero Ben pudo adaptarla de manera menos predecible) esta cinta representa la consolidación de Affleck como uno de los talentos norteamericanos más importantes de su generación. Buenos personajes e interesantes historias (todas adaptadas eso sí) hacen de Ben un director a quien seguir y admirar en los siguientes años.

 

_César Pereyra

 

 

 

 

 

 

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