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‘Pierrot el loco’, de Jean Luc Godard

Crítica de Cine:
‘Pierrot el loco’, de Jean Luc Godard
Obra maestra del cineasta franco-suizo, iniciador de la 'nouvelle vague' con su amigo y creador des Cahiers du cinema, Jean-françois Truffaut. Por Mourad Bouabdellah. +

Esta película tiene la ambición de representar -ni más, ni menos- que la vida misma. La vida con su flujo perpetuo, en constante cambio, zumbando en un destello rojo sobre las carreteras del muy pintoresco campo francés. A Godard le gusta este rollo, una de las primeras frases en ‘About de souffle’ es: ‘si no os gusta ni la ciudad, ni la montaña, ni el mar, ni el campo. Que os jodan’.


La acción empieza en la capital francesa; luces cálidas, encantadoras, fuego para las polillas atraídas por los pechos que ven paseando, bañados en la brisa campestre. Madame Eiffel está roja, como bañada de sangre, presagio de lo inevitable.

 

 

Una fiesta en casa de don y doña Expresso

Ferdinand ha encontrado una italiana forrada y vive gracias a la burguesía, acaban de despedirle de su trabajo por ser demasiado vago (siendo el  jefe, resulta bastante gracioso. O quizás no, yo qué sé). Se pasa el día entero devorando libros. Lee apologías  sobre la pintura española y Velázquez, mientras sus hijos se instruyen con Johnny Guitar en el cine de abajo. Una baby-sitter, la ‘nieta’ de un amigo, despierta durante un segundo la atención de Pierrot, que enciende un cigarrillo con tanta clase que Bogart estaría lloriqueando, y grita algo sobre un pobre Balzac que no pedía para tanto.

 

Lavado de cerebro mediático en Technicolor

En casa de don y doña expreso. Pierrot se pasea por las habitaciones llenas de vacío, dejando tras él una nube de humo borroso. Siempre los mismos colores: el negro, el azul, el rojo, el amarillo. Colores de fuerte impacto. Mientras que banalidades bastante cómicas se repiten sobre lavavajillas y otros alfa-romeo kitsch de aquellos tiempos lejanos donde no había crack, Justin Bieber ni una Apocalipsis cercana; Pierrot encuentra un nota, ‘parece usted solo’, le dice. En realidad es un realizador de películas americano que viene a rodar las flores del mal, lo deducimos por una tía rubia, al más puro estilo 60. Una frase muy importante va a pronunciarse cuando Pierrot le pregunta qué es realmente el cine y aparece esta visión, totalmente subjetiva, del séptimo arte por Godard: ‘el amor, la muerte, el deseo, la violencia en una palabra: emociones’.

 

 Mezcla de oscuridad y realidad, el cine nos encierra en salas oscuras para ver la realidad tal como pudiera ser. Descrita por alegorías y metáforas, el cine es una retórica visual. Pierrot quiere volverse a su casa, la amiga de su amigo le dice que habla demasiado y él le contesta, echando más humo de lo usual, que ‘los hombres solos siempre hablan demasiado’.

De vuelta a casa empiezan los problemas. Marianne y Ferdinand ya se conocen de otra vida, una vida de Pierrot. 

Como en el fresco de Rafael ‘La escuela de Atenas’, donde Platón apunta hacia el cielo y Sócrates hacia el suelo, Marianne y Pierrot representan a seres diferentes, complejos pero que se completan, una por su personalidad etérea y el otro por su dureza, su realidad.

Además hay tetas.

_Mourad Bouabdellah

 

 

Con la crítica de ‘Pierrot el loco’, su película favorita, damos la bienvenida al blog a Mourad Bouabdellah, alumno del Curso General de Fotografía, que participa así en la creación de contenidos para la Comunidad TAI con sus críticas cinematográficas. ¡Bienvenido Mourad! Todos los que queráis participar no dudéis en ponernos en contacto con nosotros en comunicacion@escuela-tai.com

 

 

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