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CRÍTICA: Si algún día te preguntaste que sucedió con el bebe de Rosemary Por César Pereyra+

En los últimos años he pensado que los mejores festivales de cine son aquellos que se dan en Europa (digamos Berlín, Venecia y Cannes). Lo digo porque normalmente podemos apreciar películas no tan comerciales pero de una tremenda calidad, siendo una verdadera pena que no les den la cobertura que merecen y que si tienen, por ejemplo, la ceremonia de los Oscar. No tengo nada en contra del cine norteamericano, pero creo que sufre de un exceso de glamorosidad y fastuosidad que supera largamente la objetividad en la elección de sus candidatos y posteriores ganadores.

Fue justamente en el Festival de Cannes 2011 donde esta película fue estrenada, recibiendo muy buenas críticas por parte de los especialistas. Sumado a esta gran primera impresión, la cinta presenta un tremendo porcentaje de aceptación de casi 80% en el ranking de Rotten Tomatoes y 71/100 por parte de Metacritics. ¿Aún no te decides si verla o no? Espera un rato más y lo estarás.

Lynne Ramsay dirige la cinta de gran forma, combinando escenas en diferentes tiempos y momentos, con algunos flashbacks de la protagonista, pudiendo nosotros unir esas memorias y comparar la realidad que vive con aquella que esperaba. Aparte de esto, tenemos una variada y complementaria banda sonora que no hace más que jugar con nuestras emociones dependiendo lo que cierta escena demande. Tal vez sentí que la película pudo ser más corta, especialmente cuando se enfocó en la infancia de Kevin (con un sobresaliente Rocky Duer), pero esto de ninguna manera resta mérito tremendo trabajo de Ramsay.

Ahora, cuando tienes a Tilda Swinton en el rol protagónico, es un poco más fácil enfocarse en otros factores que no sean el desempeño actoral. ¡Que pedazo de actriz! Dándole vida a Eva Khatchadourian, exitosa escritora de viajes quien, a raíz de conocer al hombre de su vida, sufre un cambio radical. Desde el primer minuto, cuando la vemos disfrutando de ‘La Tomatina’, tradicional fiesta española donde todos se bañan de tomates, vemos que lo más preciado para ella es la libertad. Esa libertad le es arrebatada al enterarse que esta embarazada, y marca el inicio de un cambio de personalidad que, asumo, afectaría a como su hijo se comporta exclusivamente con ella. Otro factor que hace realmente poderosa su actuación son los radicales estados por los cuales pasa, comenzando por ser una apasionada mujer que disfruta y ama su independencia, pasando luego a ser una madre infeliz tanto personal como laboralmente y terminando como una mujer vacía y ambulante que no encuentra mayores motivos por los cuales seguir con vida mas que el ¿amor? que siente por su hijo. 

Esto puede estar sujeto a una gran discusión. ¿Acaso el estado de ánimo de una mujer en período de gestación afecta 100% en como su bebe se comporte hacia ella? Algunos dirán que no, algunos que sí. Personalmente pienso que afecta, tal vez no de manera determinante, pero sí complementaria. En este caso, Eva no sólo desprecia el hecho (ojo, no a su hijo, sino el hecho) de esperar un bebé, sino que a medida que Kevin va creciendo, las actitudes que tiene hacia su madre podrían ser una consecuencia de la frustración que ella siente al encontrarse totalmente perdida o incapaz de criarlo de la manera ideal. No quiero desvelarles algunas acciones que hacen de Kevin prácticamente un Damien sin Rottweiler, pero francamente llegué a sentir una tremenda angustia y terror no sólo por lo que hacía con su madre, sino por lo que tenía pensado hacer, algo que se devela al final.

Por el lado de Kevin, hay que decir que es interpretado por tres diferentes actores en diferentes etapas de su vida. Jasper Newell y Rocky Duer le dieron vida en etapa infante, dejando para Ezra Miller, quien lo interpretó en plena adolescencia, la mejor performance del personaje. Es la primera película que veo donde aparece este actor norteamericano de 20 años, que ha actuado en filmes como ‘City Island’ y ‘Another Happy Day’. Si bien es cierto que su participación es corta, eso no quita que cada aparición en el ecran sea de manera impactante, no sólo por el lado histriónico sino expresivo, donde su mirada y apariencia escueta son totalmente acordes con la fría personalidad que desprende. Hay una particular escena en el comedor donde, a raíz de un accidente sufrido por su hermana menor, los padres de Kevin intentan convencerlo de no sentirse culpable por haber sido él quien estuvo en el lugar y momento preciso del mismo, sin poder hacer nada para evitarlo. Si fuera una conversación normal pues sería una escena del mismo calibre, pero Ramsay combina la frescura y parsimonia de Kevin, con planos que son difíciles de describir pero que hicieron de la experiencia un tanto… incómoda.  

Siendo Swinton y Miller los actores principales, tenemos a John C. Reilly como Franklin, padre ausente e (demasiado) ingenuo. Reilly es más conocido por algunas comedias, pero siempre que lo veo no puedo evitar recordar a Reed Rothchild en la fantástica ‘Boogie Nights’. Su papel esta vez es del padre que,  por cuestiones laborales, no se permite prestar mucha atención a la evolución personal de su hijo, enfocándose simplemente en engreírlo y ‘comprender’ su comportamiento. Hay ocasiones donde es un poco forzada su falta de avidez para darse cuenta de lo que ocurre alrededor, pero en general cumple sólidamente con su labor. Además, siempre es grato verlo en roles más serios, algo para lo cual tiene un gran talento.

El ritmo de la película es a veces un poco lento, pero siempre formando el pavimento para una determinada escena que poco a poco ayuda a un mejor desarrollo fílmico. Esto se vio complementado con una duración de 112 minutos, aunque si hubiera sido algo menor no me hubiera quejado.

Definitivamente, esta peli quedará en mi memoria como una de las mejores del año en lo que a suspense se refiere. Es altamente recomendable que hagan un tiempo entre tanto taquillón comercial y le den una oportunidad, ya que no sólo representa una propuesta diferente sino que les permitirá apreciar uno de los mejores finales que he visto en muchos, muchos años.

 

Con la crítica de ‘We have to talk about Kevin’, damos la bienvenida al blog a César Pereyra, alumno de 1º de Estudios Superiores de Cinematografía y TV, que participa así en la creación de contenidos para la Comunidad TAI con sus críticas cinematográficas y una nueva sección en el horno que pronto inauguraremos en nuestro blog. ¡Bienvenido César! Todos los que queráis participar no dudéis en ponernos en contacto con nosotros en comunicacion@escuela-tai.com

 

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