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Descubre el palmarés de la 53ª edición del Festival de Cine de Sitges Teresa Cano, alumna del Master en Dirección Artística, nos cuenta sus impresiones como espectadora acreditada en el festival+

El Festival de Cine Fantástico de Sitges se ha celebrado del 8 al 17 de este mes en un marco de incertidumbre en un momento en que la cultura se necesita más que nunca y la ficción ofrece un refugio y un alivio a la realidad del día a día. El que fue el primer festival de este género en el mundo (comenzó en 1968) ha salido adelante triunfante para alivio de su público quien, debido a la situación sanitaria nacional, ha podido optar este año por la modalidad de visionado online frente a la habitual y exclusiva asistencia presencial.

Una asistencia presencial con limitaciones excepcionales: reducción al 50% del aforo en salas, disminución de títulos y sesiones, cancelación de su mítica “zombie walk” y horarios que han tenido que adaptarse en tiempo real a las medidas que el gobierno negociaba simultáneamente. Pese a todo la determinación de la organización, el amor por el género y las ganas por la cita de cada año con el fantástico han hecho que la 53ª edición del festival haya tenido lugar como cada octubre; dejando un palmarés cargado de títulos interesantes y propuestas sorprendentes en el amplio espectro del fantástico y el terror.

Su tema principal ha sido el centenario de El gabinete del Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920), en torno al cual se ha creado la imagen y el tradicional póster temático del festival, con una representación del pueblo catalán en el estilo del cartel original. La pandemia y la distancia no han impedido que el Premio <honorífico de este año haya sido concedido (y recibido) con gran emoción: el reconocimiento, a sus 74 años, a David Lynch por una carrera cuyo impacto en el género fantástico es incalculable. El gran director, quien hace unos años brindara una masterclass en la Escuela TAI, lo ha recibido en la distancia pero con visible ilusión y agradeciendo desde su casa a Sitges y a su director Ángel Sala la estatuilla dorada de Kong.

Dirigida por Javier Ruiz Caldera, Malnazidos, la crónica de un apocalipsis zombie en plena guerra civil española, dio el pistoletazo de salida a la alfombra roja y los estrenos. En esta primera jornada se presentó también Dar-Dar, un relato de folclore vasco dirigido por Paul Urkijo (quien ya trató el tema en Errementari), que además de inaugurar la remesa de cortos se hizo con el premio Méliès d’Argent.

La ganadora indiscutible ha sido la esperadísima Possessor (2020), de Brandon Cronenberg, que se ha alzado con del premio a Mejor película y Mejor dirección -otorgados por un jurado compuesto por los directores Víctor García y Borja Crespo, la actriz Juana Acosta y los productores David Matamoros y María del Puy Alvarado, protagonista una de las masterclasses TAI del curso pasado. Con un apellido que precede a cualquier expectativa el hijo de David Cronenberg [Videodrome (1983), Crash (1996)] ha complacido con creces con este original thriller violento y explícito sobre una empresa que crea crueles mercenarios chips mediante. El canadiense ya debutó en el Festival en 2012 con Antiviral llevándose el premio al mejor director revelación.

El jurado ha otorgado una Mención especial en esta categoría a Natalie Erika James por Relic. La directora construye una asfixiante metáfora sobre la familia, la edad y el olvido que muestra la cara terrorífica de algo humano y común.

Just Philippot se ha llevado el Premio especial del jurado con su ópera prima La nube, película francesa que se suma al incipiente género del ecoterror tratando las cuestiones medioambientales con el miedo como herramienta de cambio. La interpretación de su protagonista Sulian Brahim le ha valido asimismo el galardón a Mejor interpretación femenina en el papel de madre coraje que desarrolla una inquietante obsesión por los insectos.

Por otra parte el premio a Mejor interpretación masculina ha sido para Grègoire Ludig y David Marsais (reconocimiento compartido por ambos ex aequo) gracias a la nueva y delirante joya de Quentin Dupieux. Mandibules es un viaje entrañable, sencillo y cómico en su surrealismo en el que dos amigos tienen que lidiar con una mosca gigante que encuentran en su maletero. El saludo de sus protagonistas chocando los dedos al grito de “¡Toro!” se ha convertido en el lema oficial de esta edición. Y aunque sin duda Mandibules se haya ganado el corazón de todos los espectadores ha sido La vampira de Barcelona la que ha conseguido el Premio del público a la mejor película. Lluís Danés escenifica el caso real de Enriqueta Martí, una mujer acusada de asesinar a niños y a practicar la herejía a principios del siglo pasado en el Raval.

Otros estrenos españoles no han tenido tanta suerte en el palmarés pero han sido recibidos con entusiasmo por la crítica, como el magnético thriller No matarás de David Victori. El estreno cuenta con Mario Casas, último invitado de las jornadas de bienvenida de la escuela TAI, en el papel principal.

El regreso de Juanma Bajo Ulloa con Baby le ha valido otro premio para el cine nacional, el de Mejor banda sonora, en una cinta que no necesita guion para inspirar un dramatismo oscuro y arrasador. Otras galardonadas dentro de la sección oficial han sido The dark and the wicked por su fotografía, Comrade Drakulich como mejor guión y Mosquito state por sus efectos especiales. También ha destacado notablemente She dies tomorrow, dando de qué hablar por su enfoque más retador y experimental, una cinta intensa y reflexiva sobre lo efímero de la vida que se ha alzado con el Premio Jurado carnet jove.

Pese a las circunstancias sin precedentes y las complicaciones, Sitges ha celebrado el fantástico y el terror con más fuerza que nunca y ha conseguido ofrecer un certamen a la altura de su recorrido y sus seguidores. El esfuerzo de programación y coordinación por parte de todos los que lo hacen posible ha dado sus frutos y ha dejado una edición para el recuerdo, por sus singularidades y restricciones en parte, pero sobre todo por la entrega del público, del equipo del festival y el siempre fiel amor por el género.

 

Teresa Cano Merino

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