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Los hay que hacen películas musicales o ponen canciones en sus películas pero SAURA se propuso filmar la música DOCUMENTAMADRID dedicará su retrospectiva al cine documental musical de Carlos Saura+

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Del 27 de abril al 8 de mayo de 2016 DOCUMENTAMADRID, el festival internacional dedicado en exclusiva al cine documental , celebrará  su decimotercera edición, impulsada por el Ayuntamiento de Madrid desde CINETECA.

El festival ofrecerá, en su Sección Oficial, una selección de los mejores trabajos cinematográficos de no-ficción producidos la última temporada alrededor del mundo y no estrenados en España, que competirán por alzarse con el premio al Mejor Documental (cortometrajes y largometrajes).

CINETECA MADRID

DOCUMENTAMADRID calienta motores y anuncia el primero de sus ciclos paralelos. Cada año el festival dedica su sección retrospectiva a un realizador cuya filmografía haya supuesto un gran aporte para el género documental. En ésta edición le ha tocado el turno a Carlos Saura (cineasta, fotógrafo y escritor español). Bajo el título ‘CARLOS SAURA. LA MÚSICA Y EL ESPEJO’, el ciclo hará un recorrido por los documentales que el director aragonés dedica a diferentes géneros musicales, acercándose -en sus propias palabras- a su ideal de un “musical puro”; las películas permiten al espectador sumergirse en las músicas expuestas, no solo a partir del sentido del oido, si no también disfrutando de la belleza contenida en los planos y de la alta carga emocional implícita en el conjunto de las melodías e imágenes, siempre bañadas por una luz única.

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CARLOS SAURA

En el ciclo se proyectarán:

SEVILLANAS (1991)- Entregado en cuerpo y alma a la difusión cinematográfica del flamenco, Saura realizó este mediometraje dentro de la euforia del año del quinto centenario, reuniendo a los artistas más destacados del género, de los más populares a los más ortodoxos bajo una cuidada estética minimalista y en la que el color es la clave de la escenografía. Intenta explorar las múltiples variedades de la sevillana, con un espíritu entre etnológico y divulgativo del folklore.

 Los dos documentales en los que Saura se apoya especialmente en la danza para ofrecernos su aproximación a la esencia y las grandes figuras del género en FLAMENCO (1995) o la adaptación de la suite de Isaac Albéniz IBERIA (2005), que se alzó con el premio Goya a la Mejor fotografía.

FADOS (2007), película que completa su trilogía de la canción urbana moderna (tras “Flamenco” y el largo de ficción “Tango”, con el que representaría a Argentina en los Oscars) con la que se asoma a la música arrabalera y portuaria portuguesa y que obtuvo el Premio Goya a la Mejor canción original «Fado da saudade» y fue nominada como Mejor documental en los Premios del Cine Europeo.

FLAMENCO, FLAMENCO (2010) en la que el director analiza los diferentes palos del flamenco a través del cante y el baile; y su obra más reciente ZONDA: FLOCKLORE ARGENTINO (2015), con el que se sumerge en el folclore argentino para ofrecernos un recorrido fascinante sobre un mundo pasado, presente y futuro de un género que marcó la juventud del multipremiado cineasta.

CARLOS SAURA. LA MÚSICA Y EL ESPEJO
 
“Las relaciones que un cineasta puede establecer con la música pueden ser muy variadas, desde convertirla en un elemento servil que se limite a enfatizar el drama hasta construir una película en función de ella. Puede montar y filmar con música o desde la música. Sin embargo, los hay también que aspiran a filmar la música, como es el caso de Carlos Saura. O a integrarla dentro de un concepto de espectáculo o narración audiovisual donde, según sus propias palabras, “no sea sólo la música la que potencie la imagen, sino que la imagen potencie la música. (…) Los films sobremúsica (y no con música) de Saura desafían cualquier categorización genérica y siguen siendo piezas inclasificables dentro de la producción cinematográfica española. Saura sigue demostrando una ciega confianza en la capacidad de la música para generar auténticas emociones estéticas que son universales y que no precisan de mayor explicación sobre sus orígenes o contextos. En ese sentido, sus films se dirigen tanto al profano como al iniciado, ya que el primero puede tener un contacto meramente intuitivo con esa música, mientras que el profundo conocedor entenderá a la perfección el diseño profundo sobre el que se articula cada película. La belleza no radica solo en las imágenes o emociones que puede evocar esa música en la percepción subjetiva de cada oyente, sino en la inmediatez del gesto creativo, en ese prodigioso esfuerzo estético que lleva al intérprete a traducir el mundo, con todas sus miserias y alegrías, en canto, danza o música.”

 Roberto Cueto, programador de CINETECA y autor del artículo “Saura, la música y el espejo”.

 

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