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El Hombre de Acero: Más que un blockbuster Por César Pereyra+

En el último mes, y como previa al estreno de la presente película, he estado repasando cada una de las adaptaciones que nuestro alienígena favorito ha ido recibiendo a lo largo de la historia. Desde la(s) fenomenal(es) película(s) de Richard Donner, pasando por el debacle que significó la participación de Richard Lester y finalizando con el tibio resurgimiento que intentó Bryan Singer en ‘Superman Returns’.

La razón de hacer esto no pasa por un desmedido amor hacia Superman (solo tengo un cómic suyo en mi librero) ni tampoco por mi obvio amor cinéfilo, sino por el grado de importancia social y cultural que presenta un personaje creado hace más de 75 años por el estadounidense Jerry Siegel y el canadiense Joe Shuster. Como muy bien mencionaría Max Landis (Hijo de John) en un vídeo publicado hace unas semanas, ‘’Superman es el menos trágico de todos los héroes que conocemos. No ha presenciado la muerte de sus padres como Bruce Wayne. Tampoco fue el principal responsable por la muerte de su tío como Peter Parker”. Clark Kent creció en el entorno más ordinario que uno pueda imaginarse, lo cual hace aún más profunda y reflexiva su elección por la capa y el traje. Incluso la pérdida de su padre fue por causas naturales, sin ningún tipo de aliciente dramático que motive un brusco giro en su personalidad. Entonces, algunos se preguntarán: ¿Qué tiene de interesante el más poderoso de los héroes?

Pues parece que Christopher Nolan y David Goyer también se hicieron esta pregunta, motivo por el cual en pleno rodaje de ‘The Dark Knight Rises’, éste último preparó una historia lo suficientemente interesante como para convencer a los ejecutivos de Warner Bros. en apostar de manera definitiva por traer a la pantalla grande la historia del último hijo de Krypton. Como ya muchos sabrán, Nolan ocupó el puesto de productor, dejando la silla de dirección para Zack Snyder, realizador de cintas como ‘300’, ‘Watchmen’ y, mi preferida, ‘Dawn of the Dead’, la cual por cierto tiene uno de los mejores comienzos que he podido ver en el género. Quien conozca el trabajo de Zack, podía tener la tranquilidad que esta nueva adaptación prometía minutos de mucha estética visual, algo muy común en las cintas mencionadas, así como en la menos eficaz ‘Sucker Punch’. Sin embargo, es justamente a raíz de esta última, que ciertos temores se despertaron en gran parte de los fanáticos de Superman, ya que a pesar de presentar ciertos momentos bien logrados, no dejan de ser justamente eso, momentos, sin que pudieran conformar una historia que cautive. Lamentablemente, esos miedos se vieron justificados, ya que tenemos ante nosotros un gran blockbuster, pero una regular película. 

‘’Superman es el menos trágico de todos los héroes que conocemos. No ha presenciado la muerte de sus padres como Bruce Wayne. Tampoco fue el principal responsable por la muerte de su tío como Peter Parker. Creció en el entorno más ordinario que uno pueda imaginarse, lo cual hace aún más profunda y reflexiva su elección por la capa y el traje.’’

Con un formidable acompañamiento musical del siempre efectivo Hans Zimmer, el primer acto de la cinta trata sobre los sucesos que motivan la llegada de Kal-El a la tierra. Las predicciones de Jor-El, la fallida insurrección del general Zod (a veces pienso que Michael Shanon es un extraterrestre), el destierro de éste último a la Zona Fantasma (no de Shanon, sino de Zod), la destrucción de Krypton y, como cereza al pastel, la llegada de Kal al planeta azul. Todo se nos cuenta en 60 minutos, y desde ya comenzamos a ver ciertas incoherencias. ¿Si cada kryptoniano nace diseñado para cumplir un único papel en la sociedad, alguien me puede explicar cómo un científico puede vencer a un general en una lucha mano a mano? ¿Para qué solicitó Zod que Lois acompañara a Superman a la nave kryptoniana? Estas preguntas encierran uno de los mayores defectos de la película: Irregular desarrollo de personajes. 

 

Cuando creas una figura ficticia, esta debe ser creíble más por sus acciones que por sus palabras. Esto se cumple de manera fenomenal con Zod, interpretado de manera fantástica por un Michael Shanon que luchó en toda la película por disimular su marcadísimo acento tejano, pero que aun así encarna perfectamente la tenacidad de un hombre que sigue el único objetivo para el cual ha sido creado. La locura de Zod no es más que un reflejo de nuestra impotencia al ver que aquello que la sociedad nos ha inculcado de manera dogmática y opresora no es lo que nosotros imaginábamos. Es gracias a esto, que su interpretación  me genera muchísimo más que la realizada por Terence Stamp en ‘Superman II’, donde más allá de un cumplidor trabajo, vemos a un Zod pedante y con objetivos más colonizadores que cívicos,  teniendo ambos en común la presencia de un séquito protector donde resaltaba el lado femenino, con Sarah Douglas como Ursa en el taquillazo ochentero y a Antje Traue como la comandante Faora-Ul, sin lugar a dudas la sorpresa de toda la cinta no solo por el tipo de personaje que tenemos en frente, sino por el relajado y eficaz trabajo de la actriz nacida en Alemania. 

Habiendo analizado el lado antagonista, es hora de pasarnos al bando que gusta tanto a los niños, el de los buenos, sin los cuales no habría juguete$ que vender. Como no podría ser de otra manera, el foco mediático estará siempre centrado en el actor que interprete a Superman, no por qué tan bueno sea en el papel, sino por la insoportable y estúpida comparación que todo el mundo hace con el gran Christopher Reeve, quien personificó al héroe en 4 películas. Felizmente, y lo digo por lo que hizo Singer en ‘Superman Returns’, Snyder nos presenta un Clark más introvertido y consciente de la responsabilidad que su poder conlleva (podría cambiar esta frase por una menos arácnida, pero no quiero hacerlo), viéndolo pasar por diferentes etapas hasta que descubre su planeta de origen, siendo este el punto donde se marca un antes y un después en el desarrollo y tono de la película. Algunos se han estado quejando del excesivo dramatismo y terrenalidad que rodea al protagonista, pero a mí me pareció genial construir un personaje menos cartoonesco, más identificable y que pueda ser una real y no forzada fuente de inspiración para esta y futuras generaciones. El cine es eso, inspiración.

Por otro lado, quien conozca el trabajo de Amy Adams sabe de su capacidad para dar vida a personajes tan distintos como la dulce Giselle en ‘Enchanted’, la pusilánime y manipulable Brenda en ‘Atrápame si puedes’ y una verdadera mujer coraje tanto en ‘The Fighter’ como en ‘The Master’. Lamentablemente, ese rango dramático no es aprovechado en esta ocasión, donde da vida a la aguerrida, independiente, proactiva y sexy Lois Lane. Es una lástima que los atributos mencionados solo aparezcan en el cómic, dejando para ella pocas escenas donde podamos ver realmente la esencia de la ganadora del premio Pulitzer (aquella frase tan cliché ”dejar de medir quien la tiene más grande y ponernos a trabajar” es muy pobre para tí Goyer, muy pobre). 

Con mucho menos tiempo, pero siempre imponiendo cierta presencia, tenemos a Lawrence Fishburne encarnando a un Perry White verdaderamente aburrido y descartable, todo lo contrario al Jonathan Kent de Robin Ho…Kevin Costner, quien domina por completo cada una de las secuencias en las que participa, dando este toque preciso de miedo y reflexión al momento de afrontar la verdad de su hijo, factores que complementan muy bien a la perseverancia y sabiduría de Jor-El. Finalmente, y en este caso más importante, hay que saludar lo perfectas que son Diane Lane y Ayelet Zurer como Martha Kent y Lara Lor-Van respectivamente, quienes con poquísimas apariciones dan ese tierno respiro materno que el espectador necesita entre tanto dramatismo y acción. 

‘’Algunos se han estado quejando del excesivo dramatismo y terrenalidad que rodea al protagonista, pero a mí me pareció genial construir un personaje menos cartoonesco, más identificable y que pueda ser una real y no forzada fuente de inspiración para esta y futuras generaciones. El cine es eso, inspiración. ’’

Y con esto, llegamos al punto crucial de esta opinión: EL CONTROVERTIDO TONO DE LA PELICULA. ¿Es aceptable darle a un cómic como ‘Superman’ la misma intensidad dramática que vimos en la trilogía de ‘The Dark Knight’? ¿Acaso no son historias con trasfondos totalmente distintos, comenzando por el origen de los protagonistas? Como comenté en los primeros párrafos, el único cómic que tengo sobre Superman es la galardonada edición ‘All-Star’, considerada una de las mejores adaptaciones literarias sobre el origen de nuestro héroe (y la mejor inversión que he hecho desde que pise suelo español). Si tenemos en cuenta esta fuente, pues al menos el ”Héroe” de esta película se asemeja mucho al de la historieta, con un gran sentido de responsabilidad pero aún frágil a las apresuradas decisiones que las emociones humanas generan en él, lo cual justifica (al menos para mí) el tan controvertido final, donde Zod se queja de un dolor en el cuello que solo Superman puede arreglar. Hay que recordar que la cinta nos presenta el primer día de Clark como el hombre de acero, de modo que a medida que pase el tiempo, recién podrá obtener la experiencia y sabiduría para tomar las mejores decisiones posibles. Imagina que te graduaras como director de cine y Disney  te propone dirigir la siguiente trilogía de ‘Star Wars’, teniendo en cuenta que ni siquiera la peor película de esta saga (Coff*La Venganza del Sith*Coff) significa la aniquilación de la raza humana.

Soy un total convencido que la mejor manera de educar a una generación tan voluble como la actual es mediante ejemplos. No vale de nada hablar de crisis económicas, cuando la causa de esta última ha sido una crisis de valores vestida de traje y corbata. No vale de nada promover el amor de unos a otros, cuando juzgamos y señalamos a quienes lo sienten solo por su condición sexual. No vale de nada decirle a tus amigos que amas el cine, cuando luego de cerrar el chat, abres la página de descarga ilegal. Hay un Superman en todos nosotros, y como tales tenemos el poder de elegir un camino. Y sea cual sea este camino, de una manera u otra, puede cambiar el mundo. 

Gracias Papá.

 

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