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‘El Muerto y ser feliz’ compite en la sección oficial de San Sebastián Miguel Ángel Rebollo, director artístico de la película, nos habla de este interesante trabajo+

Cartel de 'El muerto y ser feliz' en San Sebastián

Cartel de 'El muerto y ser feliz' en San Sebastián

El equipo de TAI no ha querido faltar a una cita ineludible para el cine internacional como es el festival de San Sebastián. Allí compite un proyecto muy especial, ‘El muerto o ser feliz’, cuya dirección artística ha sido obra de Miguel Ángel Rebollo, responsable del área artística de Escenografía de la Escuela TAI. Miguel Ángel nos ha contado cómo fue su trabajo en la película, dirigida por su hermano, Javier Rebollo. También nos ha hablado de la experiencia de trabajar con José Sacristán, Concha de Plata al Mejor Actor en esta edición.

Háblanos del proyecto y de las premisas de las que partiste para realizarlo.

El muerto y ser feliz, es una coproducción entre España, Argentina y Francia. Este título tan borgiano responde a una película de construcción descoyuntada, que el espectador advertirá en el montaje, el sonido y el desarrollo de la trama. Lo que vemos oímos y nos cuenta una perenne voz en off se contradicen continuamente. El director con esta estructura de retruécano busca responder a la construcción oral de las leyendas populares donde la información se pierde y tergiversa de boca en boca. En este caso la historia de un enfermo terminal español emigrado a la Argentina del que sabremos, en el transcurso de un largo viaje en carretera, de las circunstancias especiales que rodearon su vida y le llevaron a convertirse en sicario en una época convulsa de la Argentina. Ya al borde de la muerte decide no esperarla en una cama de hospital y sale al encuentro  de sí mismo; lo que hicimos fue una road movie de corte western, con reminiscencias del cine clásico y la serie Z, que transcurre a lo largo de miles de km del norte argentino.

 
 
El muerto y ser feliz’ es una road movie de corte western,
con reminiscencias del cine clásico y la serie Z,
que transcurre a lo largo de miles de km del norte argentino
 
 
Making Of 'El muerto y ser feliz'

Making Of 'El muerto y ser feliz'

¿Qué relación tuviste con el equipo? 

La relación con el equipo extranjero es siempre un asunto complejo porque es gente nueva y todos tenemos que adaptarnos a la manera de ver y trabajar del otro en muy poco tiempo. Por otra parte, nuestros rodajes son siempre muy familiares –repetimos el mismo equipo de dirección desde hace más de 20 años en que hicimos nuestro primer corto– y eso es un placer porque vernos trabajar es como asistir al ensayo general de una orquesta donde oyes pocas voces. Todos sonamos bien a un tiempo porque sabemos, conocemos y anticipamos las necesidades del otro con mucha facilidad. Yo ya sé qué paleta de color puede incomodarle a Santiago Racaj, el fotógrafo, y qué luz va a colocar en una localización. En concreto con Javier que es mi hermano es muy fácil. Tu hermano puede ser el director más duro en ocasiones pero tienes muchos años ganados de un trabajo de meterse en la piel del otro que con otros sólo puedes llevar a  cabo en unos pocos meses.

 
‘Trabajar con mi hermano es muy fácil. Puede ser el director
más duro en ocasiones pero tienes muchos años ganados
de un trabajo de meterse en la piel del otro que con otros
sólo puedes llevar a  cabo en unos pocos meses’
 
 
Making Of 'El muerto y ser feliz'

Making Of 'El muerto y ser feliz'

¿Qué ventajas tiene rodar con alguien tan cercano a ti?

Cuando trabajo con Javier lo que tengo es una relación profesional pero por encima de todo es mi hermano a quien conozco perfectamente y preveo muy bien desde sus intereses nuevos a sus cambios de ánimo, así que el trabajo con él comienza desde la escritura del guión. Desde el primer momento en que me dice “voy a escribir una historia de un asesino a sueldo terminal” yo ya tengo respuestas que no tendría de otro director artístico; le digo: “eso suena a serie negra”, y al día siguiente empiezo a enviarle material de fotos que le ayudan a construir los personajes. Luego, claro está en mi cabeza todos esos directores que han influenciado su cine, desde Godard, Robert Bresson, François Truffaut, Aki Kaurismaki, Jacques Tatio las referencias que puntualmente aparecen para la construcción de la nueva película. En este caso como ya he mencionado, los western, la serie Z, la novela de serie negra pero también la literatura de Onetti, la fotografía de Crewdson… y para la construcción del personaje las fotografías de Beckett (esto fue un regalo de mi ayudante Cecilia Casares que con la sugerencia nos cerró hasta la puesta en escena del personaje). Luego le pusimos esas gafas que casi nunca se quita que le daban un aire entre a James Coburn, Steve Mcqueen y Donald Sutherland.

 

Making Of 'El muerto y ser feliz'

Making Of 'El muerto y ser feliz'

Las mayores dificultades a las que te enfrentaste

Las mayores dificultades que naturalmente encontramos es a nivel de producción, a parte de encontrarnos con dos modos de producir –todos los jefes de equipo excepto los de producción éramos españoles–, siempre tienes la realidad de que se hace la película puede no la que uno quiere; pero un equipo tan familiar siempre tiene una mejor capacidad de adaptación. En cuanto al desarrollo del trabajo la dificultad mayor fue diseñar la producción en avances. La película arranca en Buenos Aires  y finaliza en La Quiaca -frontera con Bolivia- en un recorrido no lineal de 6000 km.

 ¿En qué te basaste para recrear la atmósfera que necesitaba la película?

La película parece tener algo de corte documental, pero el cine que trabajamos siempre está controlado; eso es siempre algo desagradecido para el trabajo del director de arte porque el público cree que todo estaba allí. Aunque siempre dejamos en la preproducción y localizaciones mucho lugar al azar –que nos modifica los guiones– con Javier no hay localización que no intervengamos porque, a pesar de estar muy bien escogidas, siempre necesitamos darle ese universo particular (irreal, rancio, cutre, de fealdad cinematográfica, como quieras llamarlo) que tienen nuestras películas. En cuanto a la atmósfera te puedo decir que buscábamos respondiera a la idiosincrasia del país que conozco bien porque he trabajado allí y estoy ligado sentimentalmente porque mi mujer es argentina. Pero Buenos Aires es una cosa y el resto del país es el extranjero.

 
‘No hay localización que no intervengamos porque,
a pesar de estar muy bien escogidas,
siempre necesitamos darle ese universo particular, irreal, rancio,
de fealdad cinematográfica que tienen nuestras películas’
 
Making Of 'El muerto y ser feliz'

Making Of 'El muerto y ser feliz'

Nosotros hacemos localizaciones muy exhaustivas. Hicimos cuatro viajes y pudimos recorrer más de 30.000 Kms; luego en la preproducción invertimos dos meses. En ese buscar localizaciones buscamos y vivimos la película; al tiempo reconstruimos el guión. No buscamos confirmar lo que dice el texto sino vivir lo que los personajes. Las localizaciones parecen muy escogidas pero tienen menos de documental que de ejercicio de búsqueda a las memorias de nuestra infancia. Javier y yo siempre trabajamos con memorias y recuerdos que queremos recuperar en nuestras películas. Luego venía algo dado por el país que es muy surrealista y eso sí es totalmente documental. Nuestra mirada no es tan selectiva como algunos creen; muchas cosas que pasan en el guión y nos parecen ridículas e increíbles son reales y han acontecido.

Para trabajar la paleta de color teníamos presente que el paisaje era el tercer protagonista y que debía cambiar. Cuando acabamos el coche sentí que tenía media película, porque era nuestro plató en buena parte de la película. Trabajamos con dos vehículos que hicimos gemelos, en uno se rodaba mientras se preparaba el otro para la secuencia siguiente, y así ganar tiempo. El color, por ejemplo,  lo escogí pensando en que pudiera dar distintos colores por región, ya que pasamos desde cumbres que parecen sacadas de Austria al desierto. Sentía que el coche tan protagonista debía cambiar de humor como los personajes.

Making Of 'El muerto y ser feliz'

Making Of 'El muerto y ser feliz'

 ¿José Sacristán ha logrado la Concha de Plata al Mejor Actor por su interpretación en este proyecto ¿Qué es lo que destacarías de trabajar junto a este veterano actor?

Se pueden contar mil anécdotas de un rodaje tan largo y exhaustivo, y muy duro por las condiciones climáticas, pero me quedo con el placer de trabajar con José Sacristán. Es un gran profesional, una persona que tiene un gran recorrido pero tiene el entusiasmo del más joven (a pesar de sus cerca de 80 años). También es muy humilde, a pesar de haber rodado más de cien películas (hay que serlo en las películas de Javier que pide y requiere tanta contención al actor). Creo que no quedan muchos actores como él en España y es el último de una generación a la que el cine español desgraciadamente no va a volver. 

 

Rechá, Lacuesta, Portabella o Rosales hacen películas
en la misma línea, ganando pequeños públicos
y defendiendo el cine español
en los mejores certámentes internacionales
 
Making Of 'El muerto y ser feliz'

Making Of 'El muerto y ser feliz'

¿Cómo describirías este tipo de cine?

El resultado de todo esto es una película que incomoda a los que esperan un cine de entretenimiento y que hace gozar a los que buscamos en el cine una forma de conocimiento. Las películas de Javier son muy personales; Javier hace un cine de riesgo como otros en nuestra industria con mayor recorrido del que cree el público en general. Es una suerte sacar adelante este tipo de producción -rodada en cine- y con unos medios y unas condiciones que hoy suenan en proceso de extinción. España apenas pone una o dos películas taquilleras al año en el extranjero y, aunque los cines se muestren cautos con este tipo de películas, ahí están otros como Marc Rechá, Isaki Lacuesta, Pere Portabella, Jaime Rosales… en la misma línea, ganando muchos pequeños públicos y defendiendo al cine español en los mejores certámenes internacionales. Son apuestas de francotiradores que cuentan para la cinematografía internacional y que desde la Escuela tenemos la obligación de dar a conocer a nuestros alumnos.

 

 

 

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