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El vino les destapa las verdades, lo bueno es que todo queda ‘En Familia’ Entrevista a Elena Olivieri, dramaturga, directora y profesora del área de Artes Escénicas en TAI+

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Elena Olivieri es nuestra profesora de interpretación en el Master de Actuación Cinematográfica de TAI. En las primeras clases siempre nos contaba que estaba preparando una obra en la que hacia la dramaturgia y la dirección, y finalmente un día nos dice que la obra estaba por estrenarse y que todo el curso estaba invitado al ensayo general. Y así fue que conocimos a tres hermanos muy diferentes, que se reúnen a celebrar noche buena con sus padres y durante los preparativos de la cena, las copas de vino y las historias guardadas se mezclan y comienza un baile sobre la línea entre el drama y la comedia.

Poco más de un mes después, tengo la oportunidad de reunirme con Elena para hacerle algunas preguntas sobre el proceso de creación de ‘En familia’.

¿Como invitarías al público que no tiene ninguna idea sobre el tema de la obra?

Los invitaría a una tragicomedia. Abordamos el tema de ‘la familia’ con una visión cruda pero con mucho humor.

Tengo entendido que el texto lo han desarrollado durante los ensayos. ¿Cómo fue ese proceso?

Si, fue un proceso de creación colectiva. En este caso, tres actores que se conocen de toda la vida (Olga, Nacho y Belén), querían hacer una obra en la que iban a ser tres hermanos y en la cual se hablara de la familia y de otros temas que para ellos era necesario abordar en relación a eso.

Pensaron en mí como directora porque conozco a los tres y ellos sabían que estoy acostumbrada a trabajar de esa forma.

Es decir sin tener un texto escrito de antemano pero si teniendo unos temas y la necesidad de hablar de ellos y que el texto se genere a raíz de eso a base de improvisaciones en el proceso de ensayos.

En este caso me ocupé de la dirección y de la dramaturgia, un proceso que ha sido muy gratificante.

Había trabajado de esta forma en otros proyectos pero con un código más surrealistas y tenía ganas de hacerlo con una situación más realista pero que diera pié a la tragicomedia, que quizá sea mi género preferido.

Por otro lado los temas que me propusieron eran muy dispares así que para mi era un reto encontrar una estructura dramática en la cual todo eso pudiera confluir de forma natural y generar así unos personajes coherentes.

No me asustaba el reto porque conozco Belén, Nacho y Olga tanto como actores que como amigos y confiaba plenamente en ellos y en su talento.

Pasamos por distintas situaciones hasta que encontramos el marco de la cena de la Vigilia y poco a poco también encontramos el lenguaje común para poder improvisar de esta forma porque para ellos era la primera vez que trabajaban así, creando el texto sobre las tablas.

El proceso consiste en unas improvisaciones que como directora/dramaturga propongo en las cuales es importante que ocurran determinadas cosas, giros, saltos, y en las cuales se tenga en cuanta la nueva información que recibimos, los rasgos de los personajes que se van dibujando, etc…

Con todo el material recopilado, el ayudante de dirección -una figura fundamental- y que ha sido de gran ayuda en este proceso, en un comienzo fue Rosa Polonio y después Carlos Puga, antiguo alumno TAI, pasaban a limpio las improvisaciones, y después yo cogía todo el material, y mantenía lo que funcionaba, eliminaba lo que no, depuraba el texto o reescribía si era necesario y a raíz de eso proponía las nuevas improvisaciones con las nuevas pautas.

Por eso la dramaturgia es mía sin embargo hay textos de todos tantos míos como de los actores. Muchas veces se confunde la dramaturgia con el texto y realmente son dos cosas distintas.

Es un proceso muy interesante porque en un comienzo las improvisaciones pueden ser  más largas o repetitivas hasta que se encuentra el punto y entonces el espectáculo empieza a existir como un ente que te pide directamente lo que necesita, entonces todo el proceso se agiliza.

Me encanta porque se genera un dialogo constante entre director- dramaturgo-actores y se siente paso a paso como la obra se genera, es muy satisfactorio.

elena olivieri

Elena Olivieri

¿Y cada actor te propuso el problema que su personaje iba a tener? ¿O lo descubrieron en el proceso?

Mitad y mitad. Ellos tenían claro que querían ser hermanos y que querían hablar de los roles que te impone la familia, de la paternidad homosexual, de la locura, de la reivindicación de la sexualidad de la mujer, etc.

En base a eso, en el primer encuentro, hice una reunión por separado con cada personaje/actor para que me contara que quería el personaje (y si no lo tenía, para que lo buscásemos juntos) y que necesitaba de los otros personajes, no solo de lo que le interesaba hablar, sino también de la razón por la cual era importante hablar de eso hoy y en especifico con sus hermanos, cual era la relación que ese tema que le tocaba, tenía con los otros hermanos o a lo mejor solo con uno de los dos.

Es decir no solo los temas sino también encontrar el conflicto y el objetivo del personaje en relación a si mismo y a los demás.

Eso que encontramos el primer día se fue definiendo y evolucionando a lo largo del proceso, iba mano a mano con la evolución que iba teniendo el propio personaje a lo largo de la obra.

En muchos de los espectáculos que he creado me gusta que se comience desde una situación aparentemente conocida, habitual o cotidiana pero que ese día en concreto va a dejar de responder a las reglas que conocemos y nos descubre un punto de vista totalmente distinto. Hoy las cosas no van a ser como siempre.

En un proceso de creación colectiva es muy interesante ver como temas que aparecen cómo muy claros en un comienzo terminan siendo innecesarios y en su lugar aparecen otros, en un principio insospechados, que terminan sujetando el todo.

Por esa razón me gusta poder disponer de tiempo e incluso de una pausa de reflexión en el medio. Siempre pongo el ejemplo del globo de nieve, que los agitas y luego los apoyas para ver los copos caer.

En la primera fase, que a veces puede ser confusa para los actores, necesitas tirar todas las cuerdas, sorprendentemente algunas caerán por su propio peso y las que realmente tienen un anclaje se irán quedando para dar pie al siguiente paso. El reposo es fundamental para que las cuerdas que no tienen anclaje caigan por su propio peso.

Sí, la obra en general es muy concisa, ahora entiendo que es debido a esta trabajo en específico.

Sí, para mi era muy importante que todos estos temas que me propusieron en la primera reunión, todos muy interesantes pero muy diferentes, encajasen de forma natural sin que se viera la ‘idea’… ‘¡Ah!… y ahora vamos a hablar de la reivindicación de la mujer’, sino que el público siguiera una conversación aparentemente cotidiana entre personajes coherentes que juntos fueran construyendo una familia, unos vínculos de hermanos absolutamente creíbles y reconocibles sin ser estereotipos y que desde allí pudieran hablar de lo que le urgía.

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Una escena de ‘En Familia’

Fueron temas diversos pero abordados de una forma que se sentía natural.

Me alegra que me digas eso, porque repito, para mi era muy importante que el público lo percibiera así, como algo natural, y no como una idea impuesta. Y también era importante que todas esas ideas juntas formasen una obra, un todo, una unidad coherente.

En nuestro caso, el hecho de que no contábamos con ayuda económica y que estuviéramos sujetos a tener que trabajar en otros proyectos remunerados para seguir montando este espectáculo (Nacho por ejemplo estuvo grabando ‘Lejos del mar’ de Imanol Uribe o yo que me fui de gira a Dinamarca), nos ha obligado a que el proceso fuera más largo y eso al final es un lujo. Por lo menos todas las medallas tienen sus dos caras.

No creo que 45 días de ensayos sean suficientes para montar un espectáculo o más bien, no creo que tener una fecha concreta para mostrar algo desde un comienzo sea algo positivo. Pienso que llega un momento en el cual es necesario ponerse una fecha, pero no creo que sea necesario tener una fecha de entrega desde el comienzo.

Me explico: hay proyecto que se montan solos y otros requieren de más tiempo, el mismo proyecto te habla, como te decía antes, así que tener la libertad de poder escuchar lo que pide el proyecto es un lujo. La pena es que para tener ese lujo por otro lado hay que estar en la precariedad absoluta o casi.

¿Y cuanto tiempo duró todo el trabajo?

Pues a lo mejor no llega a 45 días. Pero hay mucho tiempo entre bloques de ensayos, por eso de encajar la agenda de cinco personas, a veces seis. La buena cara de la moneda es que todo trabajo debería tener un tiempo de pausa y de investigación. Sobre todo para un proyecto de creación propia. Cuando ya existe un texto estaría bueno igual, pero cuando hay que generar el texto, creo que es fundamental. Si no puede que ocurra lo que te decía antes de las cuerdas, vas a tener que tirar de alguna aunque no esté bien anclada porque no tienes tiempo de buscar otra.

Ahora en cuanto al formato, ¿Cómo fue trabajar con la idea de tener al público tan cercano?

No lo sabíamos en un comienzo. Olga había estado en La Pensión con ‘El hombre con gafas de pasta’, y nos propuso que a lo mejor podríamos estrenar allí. Y la verdad que por lo que era la historia, que ocurre en un casa, en un salón y es todo como muy íntimo, le pegaba muchísimo este espacio.

Quedamos con José y Alberto (los que llevan la Pensión) que como no había texto que enseñarle, le mostraríamos algo cuando estuviera montado. Así que hasta que tuvimos el primer acto montado no sabíamos en donde iba a estar la obra. Pero debo decir que desde que Olga lo propuso todos nos vimos estrenando en la Pensión. Y así fue, porque cuando finalmente le hicimos un pase del primer acto a Alberto y José les encantó y nos programaron.

Aprovecho para dar las gracias a TAI que nos ha hospedado durante muchos ensayos. Y a Álex en concreto que siempre nos ha ayudado y encontrado una sala para dejarnos. Pero cuando no se pudo aquí, hemos ensayado en nuestras casas y sobretodo en casa de Belén (que es además donde ocurre la obra, en la casa de la hermana mayor), y el hecho de ensayar en una casa nos ayudó mucho a entrar en el imaginario de la Pensión.

Ha sido muy interesante, nunca había hecho un montaje sobre cuatro frentes y además tiene un factor que me encanta que es poder ver los actores de cerca. Siempre que voy a teatro aunque sean obras grandes, aunque vaya a ver Bob Wilson o Rodrigo García, me gusta sentarme en las primeras filas para poder ver bien la cara de los actores. Me gustan las salas pequeñas y acogedoras donde ese vinculo fundamental que se genera entre los actores y el público es palpable.

Lo único es que cómo directora lo pasé bastante mal en los primeros ensayos y pases, porque como el público también está iluminado y yo no podía evitar poner las mismas caras de los actores pensaba ‘¡Qué verguenza, por favor, me está viendo todo el mundo!! Para ya!’ Jajajaja!

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Una escena de ‘En Familia’

Es que pasa. Tu como espectador al tenerlos tan cerca te adentras muchísimo. Y lo aclaro para quienes no sepan que en esta obra el público esta en el medio de la acción, es un cuarto literalmente.

Es una experiencia que desde luego es muy interesante probar tanto como interprete o director que como público. Aunque luego lo vamos a adaptar a un teatro y ya vendrá un gran cambio que también me apetece muchísimo.

Claro, ¿Crees que ahí podrán sacarle un provecho diferente a la obra?

Sí, le vamos a tener que dar otro enfoque por el espacio. Afortunadamente tenemos una escenógrafa estupenda, Cuca García, que ha conseguido poner el carácter de la casa de Belén en la Pensión que ya es un espacio muy peculiar. Y ahora va ser un reto más para ella y para nosotros, vamos a tener que dibujar un nuevo espacio.

Pues será entonces otro formato completamente diferente así que habrá que ir a verla de nuevo.

Si, desde luego va a ser distinto, la obra es la misma pero claro que va a influir, todo influye en una obra. Igual que el público es parte, lo son el espacio, la luz, los objetos, etc.

¿Y hasta cuando estarán en La Pensión de Las Pulgas y cuando empezarán con el nuevo formato?

Estaremos lo que queda de febrero en la Pensión de Las Pulgas, que está en la Calle Huertas 48, los martes a las 20:00 horas. Es mejor reservar (638-752-812) porque son muy pocas entradas. Y después los primeros tres miércoles de marzo estaremos en la Nave 73 (Calle Palos de la Frontera, 5) a las 20:30. Os invito todos a verla.

Ya para cerrar, ¿hay alguna otra cosa que quieras comentar?

Pues agradecer el trabajo de todos los que han participado y nos han ayudado para que este proyecto pudiera salir adelante. El TAI por dejarnos sus espacio para ensayar, Alex por encontrar dichos espacios, Rosa Polonio que fue la primera ayudante de dirección y que lo dejó porque se quedó embarazada y, casualidad, su niña nació el mismo día del estreno. Aprovecho para mandar un beso grande a ella y a su niña. Carlos Puga que fue mi alumno de Master el año pasado y que entró a sustituirla y que  ha sido de inmensa ayuda para mi. Cuca García que nos ha hecho una escenografía maravillosa y ha trasformando el salón de la Pensión respetando su espíritu. Jorge Coco Serrano que nos hizo las fotos, Ernesto Muñiz que nos está haciendo un nuevo cartel,  José y Alberto por confiar en nosotros y José Martret también porque nos hizo el primer cartel sin pedírselo siquiera. Chema y Pablo que nos ayudaron con las luces, en fin, podría seguir, en definitiva concluir dando las gracias a todos los que por amor a este proyecto nos han ayudado y han confiado en nosotros y sobretodo a Olga, Belén y Nacho para proponerme esa locura maravillosa hace más de un año en un bar de Embajadores.

Agradecer y a la vez esperar poder tener todos en un futuro unas condiciones mejores de trabajo en las cuales la precariedad no sea el pan de cada día y mientras tanto como decía el gran Lorca… ‘Medio pan y un libro’.

Por Juls Sosa, alumna del Área de Artes Escénicas.

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