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Faites tomber le masque! Crítica del magistral film de Ingmar Bergman 'Persona', por Magaly+

¿Existe el yo auténtico? ¿O la vida no es más que un gran escenario en el cual andamos interpretando papeles?

PERSONA. Del latín persôna, máscara de actor.

Cada uno tiene un rol. Pero ¿detrás de esa máscara, existe realmente algo?

La virtuosidad de Ingmar Bergman es tratar de la complejidad de las personas y del sueño (imposible ?) de ser.

‘PERSONA’ es la historia de Elisabeth Vogler, interpretada por una cautivadora Liv Ullman, actriz de teatro, casada, madre de un hijo, que durante una representación dejó de hablar. No hay causas medicales ni psicológicas que expliquen su silencio. Durante su reposo en un hospital, y luego en una finca junto al mar, la va a cuidar Alma, una joven enfermera, interpretada por una asombrosa Bibi Andersson.

Toda la historia se centra en el baile de esas dos mujeres que todo opone y al mismo tiempo reúne. Las dos caras de una misma moneda. Las dos imágenes de una misma persona.

El silencio y el decaimiento de la actriz dan el ritmo al mónologo sin fin de la enfermera. Elisabeth se complace en su mutismo, buscando liberarse de su persona, de su máscara, como una actriz deja detrás de ella sus personajes, una vez terminada la función. Buscando su alma… Y precisamente encuentra a Alma. Alma que habla, y habla, y habla…. Un monólogo de palabras sueltas, sin sentido a veces, pero con una cadencia siempre más densa. Como si su propia curación pasa por la palabra.

Porque en el fondo ¿quién es la enferma, y quién es la enfermera? La actriz ha sido declarada sana, pero sigue sin hablar. La enfermera debe cuidar a la primera, pero es la que pide más y más atención. En cierto modo, el silencio de Elisabeth es el reflejo de la búsqueda de un refugio que la aísle del mundo de mentiras y de muerte, que no acepta.

¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible de ser. No de parecer, sino de ser. Consciente en cada momento. Vigilante. Al mismo tiempo, el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma, el sentimiento de vértigo y el deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca’.

Al contrario, la locuacidad de Alma es la vía a través de la que trata de huir de sí misma, de su verdad, de su debilidad y su oculto rechazo de la muerte. Alma acaba constatando, con amargura, que sus ideas sobre la vida no concuerdan –como ella esperaba– con las acciones que lleva realmente a cabo. Y los mundos se mezclan, los pensamientos, la realidad, los sueños. ¿Quién es quién? ¿Qué es qué? ¿Viven? ¿Sueñan? ¿Actúan?

Cambios de papeles

La actriz se vuelve espectadora del espectáculo protagonizado por la enfermera que… ¿se vuelve loca? Al menos que seamos nosotros, espectadores, que nos volvamos locos. Buscando respuestas donde sólo surgen preguntas, llevándonos a terrenos íntimos de reflexión. Pero el baile de las mujeres sigue más sensual y hechicero. Seducción, confusión, esquizofrenia… estamos al borde de un precipicio. ¿Caemos con ellas? Relación vampírica. Posesión, obsesión. Componente erótico de manera latente, sin necesidad de imágenes explícitas. Quizás aquí está la fuerza de la película, contar mucho sin mostrar. El poder de sugestión. Y para lograrlo la luz tiene mucho protagonismo.

La fotografía de la película es magistral. Sven Nykvist es, desde luego, el maestro para alumbrar una puesta en escena sobria y depurada. Su lema: Less is more (Menos es más). Nunca mejor dicho. Una verdadera obra de arte.

¿Surrealista, esta película? Sin ninguna duda. Por eso termino por el principio. El prólogo de la película nos anunciaba esa dimensión surrealista, onírica, inconsciente, abstracta, fascinante, y destructiva… En unos minutos, vemos mezclarse y compenetrarse el arte: la ilusión del cine; el sexo: el inmenso deseo carnal; la religión: la ausencia de Dios; y la Muerte, una y otra vez. Esa sucesión de imágenes, temas recurrentes de Bergman, tomará más o menos sentido durante la película, y sobre todo después.

Porque obviamente PERSONA es de esas películas que te hacen pensar, y pensar, y que quieres (necesitas?) analizar una y otra vez…. Como si quisieras comprender tu propia mascara, tu propia… PERSONA.

 

Ficha técnica:

Título: Persona

Año: 1966

País: Suecia

Director y guión: Ingmar Bergman

Música: Lars Johan Werle

Fotografía: Sven Nykvist

Duración 81 minutos

 

 Con la crítica de ‘Persona’, damos la bienvenida al blog a Magaly, alumno del Curso General de Fotografía, que participa así en la creación de contenidos para la Comunidad TAI con sus críticas cinematográficas. ¡Bienvenida Magaly! Todos los que queráis participar no dudéis en ponernos en contacto con nosotros en comunicacion@escuela-tai.com

 

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