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“Una obra repleta de emociones contagiosas” Crónica de 'Las Dos Voces', interpretada por Alicia V. Benito en el Auditorio de la Escuela TAI+

Las Dos Voces

‘Las Dos Voces’ es una obra de teatro a partir del texto de ‘La Voix Humaine’ de Jean Cocteau representada por Alicia V. Benito y dirigida por Amy Gwilliam, el pasado viernes 22 de noviembre en el auditorio de la Escuela Universitaria de Artes y Espectáculos TAI.

El telón subido, mostrando una escena que, cuanto más la observas, más te intriga: ¿por qué empieza así? Estaba totalmente metido en la obra y aún no había empezado, ¿qué vendrá a continuación?

La obra está repleta de emociones contagiosas, gracias, en parte, a la actuación de Alicia V. Benito: sentías lo que sentía, querías lo que quería, como si reflejase esa parte de nosotros que no queremos encontrar pero que todos tenemos y con la cual nos identificamos. Te alegrabas tanto o más que ella, o te sumías en un lugar oscuro de desesperación. En definitiva, una conexión que te volvía casi bipolar, poniéndote en tensión o relajándote: una montaña rusa de emociones.

Un solo actor en escena representando un único personaje es suficiente para transmitir una fuerza que, como espectador, te invita a dejarte llevar y, como actor en formación, te da un nivel de interpretación al que aspirar. Una sola persona es capaz de tener a todo un público pendiente de todas sus palabras y movimientos por pequeños y sutiles que sean.

La escenografía de Elisa Sanz, ganadora de 5 Premios Max, me pareció realmente buena: era sencilla y efectiva, no se necesitaba más. Lo más interesante fue haber colocado la pared del fondo. Pared que hablaba por sí sola diciéndote que por esa habitación había pasado cosas, historias que contar. Estaba ligeramente fugada por uno de los lados en vez de tenerla de frente al publico totalmente. De este modo la actriz podía jugar con los diferentes rincones del escenario, pudiendo ir más cerca del público para los momentos más relajados o alegres y, a su vez, poder irse al fondo de la habitación cuanto más desesperada estuviera. Es una manera muy visual de representar la angustia que sufre el personaje que, sumada a la interpretación, hacen una combinación perfecta.

Las dos voces

Y a todo esto, añadimos la iluminación, para acabar de rematar la genialidad, mezclando luces cálidas o frías a juego con la actuación.

La obra terminaba con un final abierto que dejó boquiabierto a todo el público. Una bonita y perfecta guinda de este viaje lleno de emociones.

 Por Nacho Soto.
Alumno de 1º de Grado de Artes Escénicas.

 

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