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‘Mindscape’, el crimen de un pensamiento Crónica de la película de Jorge Dorado y protagonizada por Mark Strong, Taissa Farmiga+

Mindscape-(Póster)

Nominado al Goya a mejor director novel esta pasada entrega de premios, a sus 37 años Jorge Dorado estrena una de las coproducciones España-EE.UU. más esperadas de los últimos meses: Mindscape, un thriller psicológico revestido con el envoltorio de la ciencia-ficción. Producida por Jaume Collet-Serra (“La casa de cera”, “La huérfana) en coproducción con Antena 3 y Studiocanal, y distribuida por Warner Bros., la historia se sitúa en un futuro no muy lejano, donde existen los detectives de la mente, expertos capaces de adentrarse en los recuerdos de las personas. John Washington  (Mark Strong) es un especialista que ha dejado de ejercer la profesión por razones personales: su mujer se suicidó años atrás y el recuerdo de su muerte le atormenta cuando accede a la memoria de terceros. Después de pasar varios años inactivo, su antiguo jefe (Brian Cox) le ofrece un caso aparentemente sencillo: conseguir que la joven Anna (Taissa Farmiga), una hermosa adolescente con supuestos problemas de sociopatía e hija de una de las familias más ricas de Estados Unidos, deje de hacer una huelga de hambre que ha comenzado por motivos desconocidos. Una vez Washington accede a los recuerdos de la joven para encontrar el origen de su extraño comportamiento, comenzará un peligroso juego de engaños y mentiras que llevará a los dos protagonistas a los límites tolerados por la mente. 

Christopher Nolan vendió Origen con el eslogan “la mente es la escena del crimen”, pero “Mindscape” se asemeja mucho más a esta propuesta. Mientras que la sobrevalorada película del sacralizado director de El caballero oscuro se centraba en cómo se pueden manipular los pensamientos viajando a los diferentes submundos del inconsciente, Jorge Dorado expone una cuestión mucho más interesante y honrada: acceder a la mente de las personas para observar sus recuerdos. Personalmente creo que es una idea mucho más legítima y no tan engañosa y compleja como la de Nolan. La honestidad de Dorado a la hora de dirigir “Mindscape” es lo que convierte la película en un producto superior a la media: no se anda con rodeos y va directamente al grano, sin hacer uso las pomposas explicaciones de los famosos “revelatramas” (personajes que existen única y exclusivamente para explicar la historia – véase Gordon-Levitt en “Origen”) o las voces en off. Eso y que a nivel interpretativo Mark Strong y Taissa Farmiga rozan lo sublime. Además, las escenas de los recuerdos de Anna, aunque pecan de no ser demasiado originales, sí tienen una fuerza visual envidiable gracias a los efectos de sonido (nunca me cansaré de decir que es algo fundamental en cualquier obra audiovisual), el uso del montaje y las pausas.

Mindscape

Si hay algo que consigue Dorado es crear un ambiente de suspense. La influencia que han ejercido en su trabajo películas como Vértigo y El silencio de los corderos (ejemplos reconocidos por el propio director en varias entrevistas, dicho sea de paso), u otros títulos de ciencia-ficción como Días extraños – que comparte ciertas similitudes en cuanto a la trama – se hace patente a lo largo de toda la cinta; la hermosa Farmiga apenas parpadea durante el metraje, se puede apreciar el conflicto de poderes de los protagonistas (aunque sexualmente invertido) y hay numerosas referencias a las interminables escaleras que James Stewart se veía incapaz de subir en el desenlace de la película de Hitchcock. Por tanto, utilizando los mejores recursos del género, “Mindscape consigue crear una atmósfera opresiva, casi asfixiante, que aprisiona al espectador desde los primeros minutos.

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No obstante, la engañosa picardía que aparentemente demuestra el director tras las cámaras se ve anulada por un guión con altibajos, que convierte las sorpresas en obviedades; la historia se vuelve previsible conforme avanza la trama. La evidencia de lo inesperado -o más bien esperado-, deja al descubierto que en la silla del director se sienta un novel. Además, un esquema de planificación muy básico (plano máster, plano-contraplano y algún que otro picado como elemento de inserto estético), que roza lo académico, reafirma la falta de experiencia en el mundo del largometraje. En las entrevistas, Dorado afirmó que buscaba la sencillez para que el suspense fuese más efectivo. Sin embargo, si hay algo por lo que se caracteriza un buen cineasta es por experimentar con el medio y dejar su sello en cada secuencia. El problema de “Mindscape” es que es una obra neutral, demasiado “bien hecha” narrativamente hablando como para tomársela en serio. Eso, y que dejar al descubierto el giro (in)esperado del desenlace desde los primeros minutos de metraje es algo muy peligroso. El problema de las películas que juegan con la percepción de la realidad es siempre el mismo; la línea que separa la sensatez de la estupidez es muy fina y, a veces, se confunde con facilidad. “Mindscape” no acaba de situarse a uno u otro lado de esta línea y, por tanto, es difícil acabar de creérsela.

La falta de originalidad convierte “Mindscape” en una película olvidable, aunque no por ello deja de ser una obra superior a la media, como mencionaba anteriormente. Las buenas obras artísticas no siempre son maestras. Por tanto, queda explicado aquello que decía sobre la “engañosa picardía”; se posee la suficiente inteligencia como para crear una obra que a nivel narrativo es sobresaliente y que como thriller funciona bastante bien pero que a nivel de dirección, y ahí es donde se nota la mano del buen cineasta, carece de personalidad.

 

 

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