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‘Posesión infernal’, una nueva mirada a ‘El libro de los muertos de Raimi’ Por Alexandra H. Gail+

Tengo que confesar que… no soy muy fan del cine de terror, pero voy a dar al menos una opinión honesta. Mi mente siempre relaciona automáticamente el cine de terror con el cine de serie B… Quizá porque las únicas películas de terror que me han intrigado lo son -quizá porque Ed Wood siempre me ha parecido un tipo entrañable y su cine también-. Quizá por eso un buen día llegué a la conclusión de que es precisamente ese ‘halo de cutrez’ -sangre de mentira, prótesis de plástico, etc-, que envuelve, o al menos envolvía, a las películas de terror el que aporta algo de magia a este género. Una magia que bajo mi humilde opinión han aniquilado los efectos digitales utilizados por defecto en los últimos años.

Esas virguerías generados por las nuevas tecnologías provocan en mí el resultado contrario al deseado: en lugar de pavor dibujan en mi cara una sonrisilla irónica y muy a menudo, antes incluso de llegar a la mitad del metraje, me sobresalta algún que otro tímido bostezo. Son efectos secundarios de la incredulidad. Por eso acojo con recelo cada nuevo remake, cada nueva saga, cada nuevo intento de algún osado director de meternos el miedo en el cuerpo…

No obstante, esta nueva versión de ‘Posesión Infernal’ me tenía intrigada. Me habían contado que todo el maquillaje estaba hecho a la antigua usanza, que se habían empleado hasta 25.000 litros de sangre, que el atrezzo era real, nada de cuchillos de plástico, nada de efectos digitales. ¡Si hay que usar motosierras, se usan motosierras, oiga! Los propios actores salían del set aterrorizados… Es un buen estímulo para verla. Morboso.

 ‘Ante nuestros ojos se presenta todo un despliegue de sangre, vísceras, mutilaciones y una larga lista de brutalidades que seguro entusiasman a todos los amantes del género y especialmente a los fieles a la saga’

Con este curioso empeño Fede Álvarez -el director encargado de llevar de nuevo esta historia a la gran pantalla-, ha recuperado ese ‘halo de cutrez’ que cabalga entre lo realista y lo inverosímil que tanto fascina… Eso quiere decir que ha conseguido una película muy fiel a la que tan famoso hizo a Sam Raimi en los años 80. Este logro no es solo de Álvarez, porque la producción de la película ha estado supervisada por el propio Raimi en todo momento, y obviamente no iba a dejar que nadie hiciera ‘cualquier cosa’ con su obra.

Ante nuestros ojos se presenta todo un despliegue de sangre, vísceras, mutilaciones y una larga lista de brutalidades que seguro entusiasman a todos los amantes del género y especialmente a los fieles a la saga. Para los que como yo no lo sean, decir como aliciente que esta versión tiene varios puntos a favor que han evitado esos bostezos que comentaba me provocan las películas de terror ‘modernas’:

El primero, que a pesar de que Álvarez haya confesado en varias entrevistas que ha evitado el humor que había en la cinta original, hay grandes momentos de ‘parodia’, introducidos por lo que podríamos llamar ‘frases célebres’, muy eficaces durante algunas escenas tremendamente sádicas. Unos se lo pueden tomar como una brillantez y otros como una burda pantomima, pero al menos destensiona.

Por otro lado, hay varios giros que pueden desconcertar al espectador acomodado, algo que da mucha vida al argumento -a pesar de que en pantalla solo veamos muerte y destrucción-. Y por último decir que muchos lo llaman remake… pero por suerte no lo es. Efectivamente, El Libro de los Muertos se abre de nuevo en una vieja cabaña en la que cinco jóvenes están pasando unos días. Efectivamente, hay un sinfín de guiños visuales a la obra de Raimi, momentos casi calcados… Pero la historia no es la misma y mucho menos el final…

 

 Advertencia para los fans: quedarse hasta que terminen los créditos. Hay sorpresa.

 

 _Alexandra H.Gail @AlexandraHGail

 

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