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Preestreno de ‘El joven Ahmed’, la nueva película de los hermanos Dardenne Nuestros estudiantes pudieron disfrutar de la proyección y del posterior encuentro junto a Luc Dardenne en los Cines Renoir Princesa +

TAI y Wandafilms organizaron el pasado 2 de diciembre el preestreno de El joven Ahmed’, el nuevo film de Jean-Pierre y Luc Dardenne.

Los hermanos Dardenne, ganadores del Premio a la Mejor Dirección en la pasada edición del Festival de Cine de Cannes, regresan a la gran pantalla con la historia de Ahmed, un adolescente musulmán que se ve encerrado entre los ideales de su religión impartidos por un imán radical y los deseos más terrenales del siglo XXI. Una cinta en la que la tensión y la preocupación son las grandes protagonistas.

Foto: Jesús Romero I TAI foto

Encuentro con Luc Dardenne

¿Cómo es el proceso de creación de historias de los hermanos Dardenne?

«Mi hermano y yo, cuando tenemos una película en mente, lo primero que hacemos es hablar, no solo un día o dos, sino hablar varias semanas o meses, quizás. Y una vez que sentimos que tenemos algo concreto, trabajamos sobre una estructura de la película. Generalmente, cuando estamos haciendo la estructura, ya tenemos pensados algunos decorados y accesorios. Necesitamos tener algo en qué apoyarnos. Luego, yo escribo el guion y estoy en contacto todo el tiempo con mi hermano.»

Para el director, una de las cosas más importantes en cualquier ensayo es la cámara, ya que cualquier momento esporádico es susceptible de ser interesante para la realización de la película:

«El nuestro es un proceso largo, cambiamos muchas cosas según va avanzando y durante la primera versión, los dos ensayamos las escenas en los posibles decorados. Esos ensayos transcurren con cámara porque lo que necesitamos saber son los movimientos de los personajes dentro de las escenas y secuencias. Mientras tanto, hacemos el casting  y una vez elegidos los actores, realizamos ensayos por mes y medio en los decorados,  filmados en gran parte. Ahí descubrimos exactamente cómo va a transcurrir la escena, tanto por parte de los actores como por parte de la cámara, los movimientos y planos que vamos a hacer. Una vez acabados los ensayos, vienen las pruebas de vestuario con la diseñadora de vestuario».

¿Cómo son vuestros rodajes? ¿Qué parte te llevas tú y cuál se lleva Jean-Pierre?

«En el rodaje, los dos hacemos todo por igual. Es un rodaje en continuidad: primer día, primera secuencia. Pero cuando por continuidad regresamos a decorados, volvemos a rodar algunas cosas, es decir, del futuro volvemos al pasado como cuando un escritor corrige cuando vuelve a leer su novela. Al principio no nos atrevíamos a rodar lo que ya habíamos rodado porque cuesta dinero, pero como somos nuestros propios productores, podemos hacerlo. Rodamos ocho o diez semanas y luego el montaje lo hacemos juntos con nuestra montadora que lleva trabajando con nosotros 20 años. Puedo decir que, excepto en la escritura del guion, siempre trabajamos juntos». 

¿Cómo fue el proceso de trabajar con el actor protagonista del filme?

«El chico es musulmán. Hablamos con los padres, leyeron el guion y les gustó. Es un chico que siempre ha tenido clara la diferencia entre él y su personaje. Lo que decidimos con los padres es que él nunca hablaría de la película ya que no entendía realmente todo lo que implicaba. En Bélgica, la película aún se proyecta en algunos colegios. Lo llevamos a él para que cuente anécdotas y una que siempre suele contar es el primer beso. Siempre dice que solo lo rodamos una vez, pero no se acuerda que en realidad lo rodamos varias veces, pero solo se usó la primera toma porque él realmente se sorprende cuando ella le mete la lengua en la boca». 

Foto: Daniel Cruz I TAI foto

¿Cómo suele ser vuestro proceso de casting? 

«Durante el casting vemos la voz, el tono, el ritmo de las personas. Les pido que cuenten en su cabeza, entre 5 a 10 segundos, y que de ahí contesten. Hacemos esto porque queremos ver cómo reacciona y cómo mueven su cuerpo. Les pedimos que hagan la escena cuando la madre le pide que le de un beso y él se niega porque ha hecho las abluciones. También le pedimos que tome asiento para filmarlo durante 5 minutos sin hacer nada. Eso nos sirve para saber si la cámara siente el cuerpo o si la cámara pasa a través, como si no existiese. Hicimos pruebas a 150 y volvimos a llamar a 10. Nos dimos cuenta que Idir tiene una tendencia a bajar la mirada. Rodamos con la cámara un poco más arriba de su mirada para que se viera que está encerrado en su fanatismo y solo cuando está con el imán, le pedimos que lo mire bien porque está maravillado con él. Utilizamos el cuerpo del chico, de manera natural para hacer la película».

Sobre el proceso de trabajar con los actores:

«Lo que ocurre con los actores no profesionales es que llevan a los ensayos sus tics. Un actor profesional es consciente de su cuerpo, entonces les pedimos que no se basen en su técnica sino que actúen como lo harían en la vida real. El vestuario también es clave y nunca deben los actores elegirlo para que no se sientan cómodos. Normalmente lo primero que se hace es una lectura alrededor de una mesa, donde los directores y actores están reunidos. Se leen los papeles sin trajes, ni decorados. Nosotros filmamos los actores con las pruebas de vestuarios y solo cuando los vemos filmados, elegimos los vestuarios». 

Foto: Jesús Romero I TAI foto

Sobre la evolución tecnológica en el cine, el director se mostró abierto a las nuevas herramientas en la industria:

«Yo creo que hay que ser idiota para oponerse a la evolución tecnológica. Hemos trabajado en 35mm, fue magnífico, en 16mm, Super 16mm y ahora trabajamos en digital. Yo digo que hemos perdido algo, pero también ganamos algo. Podemos hacer planos más largos, empezar a grabar más rápido. O sea, que no soy para nada un melancólico«.

Otro de los temas tratados durante el encuentro fueron las ideas que Dardenne compartió con los estudiantes sobre cómo realizar proyectos cinematográficos:

«Creo que es bueno hacer esto entre amigos, comenzad con un grupo. Montad una sociedad sin ánimo de lucro, podéis conseguir dinero y no es difícil. Hay medios. Pero no soñéis porque a veces encuentro estudiantes que hacen guiones muy complicados, muy caros. Eso quiere decir que no queréis hacer la película. Al principio hay que empezar por lo pequeño, para intentar hacerlo de verdad, y ver qué es la materia de la película, el cuerpo del actor… No digo que haya que quedarse en la austeridad, pero la austeridad tiene ventajas». 

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