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Suspiria: rojo, rojo y más rojo Por César Pereyra+

 

Suzy (Jessica Harper) es una joven bailarina que viaja a Suiza para enrolarse a una prestigiosa escuela de Ballet. Mientras transcurren los días, es testigo de extrañas sensaciones y acontecimientos que no hacen más que poner en duda las verdaderas intenciones de las personas que rigen la institución.

De todos los géneros cinematográficos, debo decir que si alguno genera cierta debilidad en mí, pues es el suspenso. A pesar de pertenecer al grupo de personas ”me tapo los ojos cuando algo pasa”, me fascina la capacidad de algunas películas para crear una tensión y nerviosismo capaces de acelerar el corazón por un largo rato. Dentro de este selectivo grupo, podría mencionar obras de arte como ‘El Exorcista‘ (1973), ‘Day of the Dead‘ (1985), ‘The Evil Dead‘ (1981), ‘Insidious‘ (2010) y, mi película de suspenso favorita y una de las mejores que he visto, ‘El bebe de Rosemary‘ (1968). Con una historia sencilla y cumplidora, pero una dirección, fotografía y banda sonora fenomenales, ‘Suspiria‘ se abre paso como una de las mejores experiencias cinematográficas que me ha tocado vivir.

Estrenada en el año 1977, esta peli pertenece al popular genero italiano ‘giallo’, el cual se caracterizó por una particular fotografía y unas composiciones musicales que creaban una atmósfera francamente inquietante (donde resaltan el legendario compositor Ennio Morricone y su director musical Bruno Nicolai, así como la banda italiana Goblin). Estos dos factores no solo constituyen lo mejor de la cinta, sino que sirven como complementos perfectos para aquellas escenas donde alguien es asesinado de una manera tan creativa e inesperada, que no me sorprende en lo absoluto que las ‘slasher movies’ (con ‘Scream‘, ‘Halloween‘, ‘Friday the 13th‘ y el tierno ‘Chucky‘ como principales exponentes) se hayan inspirado en cintas de este género. Desde una tipa ahorcada en un tragaluz pasamos a otra muerta a causa de los pedazos de vidrio que el mismo tragaluz ha dejado caer y, como cereza de pastel, un ciego cuya garganta es parcialmente devorada por su mejor amigo: el perro guía.

En una cinta donde lo que más resalta son los factores técnicos es usual que las interpretaciones se vean parcialmente opacadas. La joven y dubitativa bailarina Suzy Bannion es interpretada por Jessica Harper, quien gracias a una expresiva mirada y una endeble contextura aporta mucho grado de realismo a escenas donde es acosada tanto física como psicológicamente. Acompañando a Harper y sin tener mucha participación en el desarrollo del filme tenemos a Stefania Casini como Sara, una de las pocas amigas de Suzy y quien, al sospechar de los extraños acontecimientos que rodean la escuela, comienza una investigación propia que le traerá resultados un tanto ‘incómodos’. Completando el elenco y siendo las principales antagonistas, Alida Valli y Joan Bennett son Miss Tanner y Madame Black respectivamente, profesoras y responsables de la escuela de baile. La historia se centra básicamente en los tormentos de Sara desde el primer momento que pone un pie en el aeropuerto Suizo, lo cual limita a los demás personajes a carecer de un gran protagonismo y solo sirvan para acompañar el desarrollo de la trama.

Una de las curiosidades que pude averiguar, fue el deseo de Argento de utilizar a niñas como protagonistas, algo que no fue aceptado por la productora del filme por la naturaleza cruda de algunas escenas. Para salirse con la suya, el director optó por elegir actrices que tuvieran una apariencia física casi infantil, lo cual de cierto modo le permitió obtener esa sensación de vulnerabilidad buscada inicialmente. Además de esto, los interiores de la escuela tenían un tamaño que superaban largamente a las actrices, algo que ayudo a obtener esa apariencia infantil y esa sensación de verse devoradas por algo muchas más grande y dominante que ellas.

Otro de los factores que hizo de esta película en un verdadero clásico, es la innovadora utilización del color para generar una atmósfera diabólica, tan acorde con lo que el argumento demandaba. De todos la variedad que utiliza Argento, donde también resaltan el azul y verde, el rojo es el que más protagonismo gana, no solo en la iluminación y decoración interior de la escuela (con figuras rectas y triangulares que me generaron una incómoda sensación aprisionarte y claustrofóbica) sino en la exterior de la misma, algo que llama la atención desde el primer segundo que la vemos, pareciendo una isla (una muy jodida por cierto) en medio de la nada. Aquella escena donde las estudiantes duermen en el salón principal es un ejemplo perfecto de todo lo anteriormente mencionado.

En tiempos donde el suspenso se mide por la cantidad de sustos que nos llevamos o cuantas veces saltamos del asiento (generalmente en escenas donde hay un largo silencio que se ve interrumpido de manera abrupta por algún teléfono, un bendito gato o efecto de sonido) es gratificante alimentarse de películas que saben contengan momentos que puedan quedarse para siempre en nuestra memoria. ‘Suspiria‘ presenta muchos y estoy seguro que cuando ustedes la vean (si no lo han hecho ya), podremos discutir algunos de ellos.

Nota: Esta película tiene uno de los mejores slogan que he leído: ‘Lo único más escalofriante que los últimos 12 minutos de esta película, son los primeros 92’

 

_César Pereyra

 

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