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‘The Conjuring’: con James Wan, el terror recupera su lugar en el trono veraniego Por César Pereyra+

Ed y Lorraine Warren, conocidos especialistas de lo paranormal, acuden a la desesperada llamada de la familia Perron, quienes sufren el aterrador acoso de los demonios que habitan su nuevo hogar.

Hay una leyenda muy interesante que se cuenta en Perú de vez en cuando. La historia tiene lugar a mediados de los 90, y la protagoniza un jovenzuelo que experimenta por primera vez eso que muchos llaman ”cine de suspenso”. El reloj marcaba aproximadamente las ocho de la noche y este muchacho se encontraba solo en casa. Ante semejante escenario, no tuvo mejor idea que prender la televisión, en busca de algún dibujo animado, programa cómico o emisión de ”La Serie Rosa” (no lo juzguen , a su edad las hormonas eran muy inquietas). Cuando, luego de algunos minutos, su búsqueda de volvía aburrida y frustrante, le pareció ver algo interesante en el canal 13, Red Global. Era una película de terror llamada ”Cementerio de Mascotas”, adaptación fílmica a la obra literaria del gran Stephen King y causante de la primera desvelada del joven limeño, quien no podía sacarse de la cabeza las traumantes imágenes que tamaño peliculón habían causado en él. Lo que sucedió después de aquella noche es un misterio: algunos dicen que desarrolló una personalidad fría y muy defensiva, otros que no volvió a encender un televisor pasadas las 7 horas de la noche, mientras que muchos testigos afirman haberlo visto, años más tarde, subirse en un avión e irse a España a estudiar cine, algo totalmente inverosímil. La principal moraleja de esta historia es el saber que a todos, todos, nos llega ese momento donde vemos esa película de terror que nos hace gritar, saltar y, lo más importante, llevar el miedo a casa y que se quede ahí por un largo rato. Me pa…perdón, le pasó a este joven con ‘Cementerio de Mascotas’ y, según cuentan, con ‘El Exorcista’. No le volvió a pasar. Hasta que vio ‘The Conjuring’. 

James Wan ya nos había mostrado su talento con ‘Saw’ (2004), donde sorprendió por un buen manejo de momentos fílmicos (lo cual generó uno los mejores finales del género) para después hacerlo con ‘Insidious’ (2010), cinta que significó un paso aún más sólido en la carrera del director malayo y donde el sonido, cámara y maquillaje fueron utilizados no solo con fines estéticos, sino también dramáticos, algo que no hace más que demostrar el respeto que Wan tiene hacia un género que estaba pidiendo a gritos el lugar que merece.

La muñeca Anabelle. Dos jóvenes enfermeras aterrorizadas. La muñeca Anabelle. Una conferencia de los Warren. Comienza una escalofriante melodía. ‘The Conjuring’ aparece en unas impactantes letras amarillas sumergidas en el más negro de los fondos. Como mencioné en la opinión de ”Star Trek: Into Darkness”, podemos decir perfectamente a lo que nos estamos metiendo con solo apreciar esta genial secuencia, donde Wan no se anda con rodeos y nos presenta el título de la película con las más imponentes letras que el espectador pueda aguantar, recordándonos que en las próximas horas estamos a su merced.

  

Sobrellevados estos momentos, podemos relajarnos un poco y ser partícipes de una historia agradable y entendible, donde tenemos dos familias sumamente opuestas pero con elementos que las hacen fácilmente identificables por parte del espectador. ¿Es acaso coincidencia que clásicos del género como ‘El Exorcista’ (1973), ‘Poltergeist’ (1982), ‘Terror en Amytiville’ (1979) o ‘The Omen’ (1976) giren en torno a familias felices que son víctimas de hechos extraordinarios? ¿Hay algo más terrorífico que retratar sucesos de los cuales cualquiera de los presentes en una sala podrían ser víctimas? Wan entiende eso, de modo que centra toda la acción en el interior de ambos hogares, dotando una gran dosis de impotencia ante la falta de seguridad en el lugar que, en teoría, ha sido diseñado para brindarla.

”Mucha gente piensa que cuando hablamos de componer para una película, solamente nos estamos refiriendo a la música, pero hay algo tan o más importante que eso, y son los efectos de sonido. Si fallas al crear ambientes de manera visual, el sonido te permite compensar esa carencia.”

Si la creación de la atmósfera es algo vital para este tipo de películas, el nivel de las interpretaciones no deja de ser un punto importante si se quiere hacer algo más que mostrar el miedo de unas cuantas personas corriendo de un lado a otro. Ed Warren es interpretado por Patrick Wilson, quien ya es un conocido del género no solo por su trabajo en ‘Insidious’, sino también por su participación en ‘Hard Candy’ (2005), donde da vida a un carismático pederasta, demostrando en ambas grandes dosis de sobriedad, la cual es muy bien compensada con la calidez y expresividad de Vera Farmiga en el papel de Lorraine Warren, surgiendo así entre los dos una sobresaliente y muy natural química que se va afianzando conforme la película avanza. Cabe mencionar que la idea inicial del director era contar los sucesos desde el punto de vista de los Perron, decisión que fue cambiada para que podamos ver a los Warren como lo que realmente fueron: Una feliz pareja cuyo mayor miedo no radicaba en los espíritus que combatían, sino en el bienestar de su familia.

 

Logrando transmitir la angustia que debieron sentir los Perron, Lili Taylor y Ron Livinsgton encarnan a la pareja cuya familia fue víctima de los ataques demoníacos. Probablemente se pudo trabajar aún más los personajes y no dejarlos como la ”ama de casa a quien siempre le pasa todo” y ”el padre ausente porque trabaja como camionero”, pero no olvidemos que estamos ante la adaptación de un suceso real (aunque sería muy inocente pensar que lo visto en la peli es un perfecto reflejo de lo que sucedió), de modo que para los casi 120 minutos de metraje, cada personaje (incluidas las niñas) tienen el tiempo justo como para generar suficiente interés de nuestra parte.

Si los factores que hemos tratado hasta ahora representan la base de la cinta, hay ciertos detalles técnicos que terminan por poner la cereza en este sangriento y espeluznante pastel:

1) El Sonido: Según Wan: ”Mucha gente piensa que cuando hablamos de componer para una película, solamente nos estamos refiriendo a la música, pero hay algo tan o más importante que eso, y son los efectos de sonido. Si fallas al crear ambientes de manera visual, el sonido te permite compensar esa carencia”. ¿Hay algo más que agregar?

 

2) La Cámara: Hablemos de la escena donde nos presentan a los Perron y su nuevo hogar. Tengamos en cuenta que todo lo que vemos es en primera persona. Desde el interior de la casa, nos asomamos por la ventana, los vemos llegar y dirigirse a la puerta, la cual es cruzada por las niñas. Sin realizar corte alguno, esperamos que entren los padres y los seguimos a través del hall, dejando que las pequeñas pasen rápidamente por delante nuestro y cortamos. Mientras los personajes son presentados de manera ágil y animada, nosotros conocemos la casa de manera tétrica y misteriosa. Nice.

3) El Maquillaje: Todos vimos (y saltamos) en aquella escena del ropero. ¿Hubiera causado el mismo impacto si en vez de utilizar un maquillaje práctico se hubiera optado por crear una criatura computarizada? Wan ha dicho muchas veces que si hay algo en común las pelis que dirige, es el poco uso de técnicas digitales y la predilección por lo real y palpable.

‘The Conjuring’ constituye una tremenda inyección de calidad que podría significar veranos con películas que no sean protagonizadas por hombres que vuelan o usan armaduras de hojalata.”

 4) Un respeto por el género: Aquí no hay sustos falsos ni baratos. No hay gatos que salen de un ropero ni teléfonos que rompen un silencio bien creado. Si el ambiente está diseñado para generar un susto, es exactamente eso lo que vamos a tener. 

 

Para un género que ha sido prostituido por estudios que solo buscan recuperar su inversión dándonos secuela tras secuela sin ningún tipo de  interés creativo, ‘The Conjuring’ constituye una tremenda inyección de calidad que podría significar veranos con películas que no sean protagonizadas por hombres que vuelan o usan armaduras de hojalata. No me malentiendan, estas cintas genera una enorme expectativa, pero en la ejecución terminan por ser más de lo mismo.

Si para ciertas personas, el cine es una ruta de escape hacia mundos llenos de fantasía, para otras  representa la capacidad de retratar nuestra realidad como la más terrible de las pesadillas, especialmente cuando luego de llegar a casa de una función nocturna y estando en la tranquilidad de nuestra habitación, nos provoque ir a la silenciosa y oscura cocina por algún bocadillo. Yo no bajo. ¿Ustedes?

 

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