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‘Todo el mundo quiere ser actor. Para mí, la forma de ser único es no perder tus singularidades’ Paco León presenta en la Escuela su película 'Carmina o revienta'+

Divertido, sincero y directo. Así se mostró Paco León este viernes en la Escuela TAI, tras la proyección de su película ‘Carmina o revienta’, en el coloquio conducido por la coach actoral y profesora de TAI Pilar Gómez. La sala se llenó hasta los topes de un público entregado que disfrutó, desde el minuto uno, de la cinta del sevillano, y le recibió con un sentido aplauso a su entrada. Y es que ‘Carmina o revienta’ no solo ha supuesto un desafío como obra enmarcada en el género de documental, si no que ha revolucionado además la concepción de las formas de difusión cinematográfica.

/ PABLO PEROZO

 

La coach actoral Pilar Gómez fue la conductora del coloquio con Paco León / PABLO PEROZO

Pero empecemos por el principio, como debe de ser. Paco León pronto se dio a conocer por su espontaneidad como actor. Polifacético como ninguno, ha probado suerte en las más diversas áreas relacionadas con su arte: el teatro, el doblaje… ¡la danza! Pero el reconocimiento le vino gracias a su personaje de “Luisma” en la serie televisiva “Aida”. Como persona que gusta de estar en todas las salsas, probó en la dirección cinematográfica y su éxito rotundo terminó de encumbrarle:

‘Mi formación fue como actor. En la escuela aprendí, justo al resto de mis compañeros, a autogestionarme en cada una de las tareas: te acostumbraban a escribirte, a maquillarte, a dirigirte e incluso a montarte. La dirección no es ajena a lo actoral. Yo me considero un ‘actor creativo’.

‘Llevaba mucho tiempo queriendo hacer algo con las historias de mi madre. Pensaba que podían ser bien interesantes, llegar más allá de una serie de anécdotas de sobremesa después de la cena

Con ‘Carmina o revienta’ nos ha demostrado que el arte le viene de familia: Su hermana, María León, fabulosa actriz (tuvimos la oportunidad de disfrutar de su profesionalidad en ‘La voz dormida’ de Benito Zambrano), se interpreta a la perfección. Pero, sin duda, su Madre Carmina fue la revelación absoluta del proyecto. Así contaba la génesis del proyecto su creador: 

‘Llevaba mucho tiempo queriendo hacer algo con las historias de mi madre. Pensaba que podían ser bien interesantes, llegar más allá de una serie de anécdotas de sobremesa después de la cena. El problema es que sabía que quería hacer algo con ellas, pero no qué algo exactamente. Por fin logró encajarse dentro de mi cabeza este proyecto. La forma de hacerlo tenía que ser buena, bonita y barata. Con la tecnología de una 5D a nuestro alcance, pensamos en hacer esta historia con cinco duros. Y, por encima de todo, resultaba indispensable que fuese mi madre la que defendiese su propio personaje, el de Carmina. Jugué con los recursos del documental haciendo uso de personajes reales, tratando de desdibujar los límites de la realidad y de la ficción. Buscaba llegar además a algo muy auténtico. Escribí el guión con tres colores: el rojo, para frases que tenían que ser dichas tal cual figuraban, el amarillo para la información que podía ser adaptada en el momento en el que el actor lo considerara, y el negro para temas propuestos por mí pero que podían ser sustituidos sin problema’.

 / PABLO PEROZO

Respecto al proceso de realización, Paco apuntó los siguientes datos: ‘Se rodó en 11 días y con la mayor tranquilidad del mundo. A pesar de que en los rodajes siempre se anda agobiado con los asuntos del tiempo, a nosotros nos llegó a sobrar incluso una hora del plan de rodaje estipulado. Trabajábamos de lunes a viernes y el sábado lo teníamos de ‘colchón’. El dinero vino de mis cuatro duros ahorrados interpretando al ‘Luisma’. En total, salió por unos 30.000 euros. Conté, además, con el apoyo a pie de cámara de Juan González, amén de otros profesionales a los que alimenté de promesas (‘si sale bien, te pago’). El equipo lo formábamos unas veinte personas… bueno, igual no tanto… diez o doce. Luego, hicimos un primer montaje en 3 días. Me gustó ver en él una especie de mano suelta en la imagen, como si la abocetara. La rapidez con que se hizo todo se debió a mis cuestiones de agenda. El resultado, algo que podía ser un video familiar (caro) y que terminó siendo un largo muy barato.’

Me quedé muy sorprendido de la facilidad de mi madre a la hora de interpretar ante una cámara. Era sorprendente lo rápido que asumía las marcas, las premisas…’  

¿Y qué conclusiones extrajo de la experiencia?

‘Me lo pasé muy bien dirigiendo, y quedé muy sorprendido de la facilidad de mi madre a la hora de interpretar ante una cámara. Había momentos que me parecían complicados, como cuando ella tenía que decir sus monólogos, hablando sin interlocutor, pero los solventó sin problema. Y, para rematar, nos regaló la toma final, aquella en la que llora como esas mujeres de las películas de los años cincuenta, que dejan caer sus lágrimas pero ellas no salen feas. Era sorprendente lo rápido que asumía las marcas, las premisas…’       

¿Y qué sucedió después?

‘Mi intención era que la película pudiese verla el mayor número de gente posible. Lo primero que hicimos fue buscar distribuidora, por lo que contacté con Alta Films, una de las más potentes. Tardaron mucho en ver el film, debían de estar muy ocupados (yo dudo incluso de que la hayan visto todavía). Mandamos la película al Festival de Málaga y nos cogieron para la sección oficial. Fue un éxito de crítica, de público y de prensa. No solo le gustó a la ama de casa que pudiera sentirse identificada con mi madre, sino a todo tipo de gente. Cuando mi madre subió a recoger su Biznaga de plata estaba sorprendidísima. La película comenzó a revalorizarse, y nos ofrecieron una minidistribución de diez a quince copias. Yo por entonces andaba interesado en las nuevas plataformas. Quería que pudiera verse pagando por Internet. Los ‘gurús’, al parecer, decían que ese sistema iba a ser “lo más”. Por lo tanto, llegué a la siguiente conclusión: ¿Y por qué no distribuirla de las dos formas (en cines y por Internet)? Al parecer, lo de Internet no estaba muy bien visto por las distribuidoras. Lo asociaban con la piratería. Además, si obtenías una subvención tenías que estar 14 semanas en los cines antes de pasar a otro medio. Y yo me decía: “pero si las películas duran en cartel dos semanas… ¿Hay que esperar el resto de ese tiempo? ¡La gente no se va a acordar de la película!” Alta Films me propuso llegar a las cien copias y encargarse de la publicidad (es decir, pegar en total treinta carteles en las paradas de autobús de Madrid y Barcelona). Rechacé su oferta y pensé en ponerla en Filmin al alcance de todo el mundo por 1´50 euros el visionado. ¡Recibí más de mil tweets apoyando esta idea! Mucho público potencial estaba dispuesta a verla por este método, desde luego mucha más gente que por los cauces convencionales. Por la parte de los cines, teníamos que convencer a diversas salas para que la proyectaran a la vez que se estaba viendo de esta otra forma. Esto provocó una campaña contra nosotros para que estos cines no la proyectaran, cosa también comprensible. Yo no tenía voluntad antisistema. Sólo quería hacer una película y un estreno experimentales. Finalmente conseguimos veinte salas. Hemos hecho números y las cosas nos han salido muy bien. Al final el presupuesto real ha acabado siendo de más de 300.000 euros, pero los hemos recuperado e incluso obtenido beneficios.’

‘Estamos asistiendo a la muerte del celuloide, al éxito de lo digital, al auge de las redes sociales como forma perfecta de promoción. Las exhibidoras, antes reacias, han abierto ahora sus propias plataformas, viendo que, de no unirse al cambio, pueden quedarse atrás’

El cineasta aprovechó para hablar de su visión acerca del futuro de la industria: ‘Se ha abierto un melón para esas películas, pequeñas o medianas, que hasta ahora tenían difícil su derecho a figurar entre el resto de cosas que se estaban haciendo. Ahora existe una posibilidad de exhibición real. En los próximos tres años va a haber un cambio en cuestiones tecnológicas. Ahora estamos asistiendo a la muerte del celuloide, al éxito de lo digital, al auge de las redes sociales como forma perfecta de promoción. Las exhibidoras, antes reacias, han abierto ahora sus propias plataformas, viendo que, de no unirse al cambio, pueden quedarse atrás. Nos encontramos en un momento de cambios muy emocionante. Hay mucho por hacer, y debemos de utilizar como recursos principales nuestra creatividad e ingenio‘.

Turno de preguntas / PABLO PEROZO

 

Turno de preguntas / PABLO PEROZO

Cuando llegó el turno de preguntas, los asistentes le preguntaron acerca de posibles influencias estéticas a la hora de llevar a cabo su proyecto: Conscientemente, la única influencia que he tenido ha sido la del western, concretamente el de Sergio Leone (incluso en cuestiones de sonido). Creía que le venía bien a la hora de describir los desafíos de Carmina con los  personajes que la desafiaban. La película, además, es muy de bar de carretera, muy fronteriza. Podría decirse que es un western cañí. Respecto a lo de Leone, hay momentos en sus películas en los que llena la atmósfera de sonidos excesivos, justo antes de cuando llegan los momentos álgidos, para cuando ésto sucede quitarlos y dejar un silencio violento justo en la acción. Esto lo quise conseguir yo también para los dueloscinematográficos de Carmina con el cobrador del frac, con los chavales que le robaban el coche…

¿Tuvo tu madre alguna reticencia a la hora de aceptar colaborar en tu película?

En absoluto. Mi madre conocía el proyecto y no puso ni un solo problema. Confía mucho en mí. Se apunta a un bombardeo, y si soy yo el que lo provoco pues más todavía. Además, ella y mi familia ya habían tenido alguna experiencia en esto del cine, ayudando a un familiar con sus proyectos audiovisuales de la carrera

/ PABLO PEROZO

¿Ha cambiado algo en ti tras Carmina o revienta?

Me he replanteado mi oficio por completo. Reivindico la formación de la escuela. Este oficio es raro, hay muchos caminos para llegar a lo mismo. Tú puedes crecer como actor y persona. Se ha perdido la conexión con los modelos: los referentes para los actores son otros actores. Para mí, son la gente de la calle. En cuanto a lo de dirección de actores, me parece un coñazo. Por otro lado, me parece normal que se solemnice esta profesión, pero muchas veces se tiene demasiado respeto a las palabras que hay escritas en un guión y que tienen que decirse por parte del actor. El texto escrito parece más importante que el hablado. Yo a todo esto le quito hierro. Mi madre se pasaba por el forro‘ los textos.

Paco terminó con una reflexión hecha en voz alta y que define bastante bien su originalidad como actor:

Hay como un canon de la manera correcta de hacer y estamos perdiendo lo que tenemos cada uno. Lo que más debe de trabajar un actor, bajo mi punto de vista, son sus singularidades. Todo el mundo quiere ser actor y la forma de ser único es no perder tu propia forma de ser.   

 

Javier Mateo Hidalgo

  

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