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¿Todo tiempo pasado fue mejor? Por Cesar Pereyra+

Son pocas las ocasiones en las cuales me animo a hablar de cine en general, centrándome más en revisar y opinar una que otra película. Sin embargo, esta semana leí un artículo muy interesante este blog, cuyo autor es un gran amigo y la personificación de la palabra cinéfilo. El artículo al cual hago mención se llama ´El orgullo del pasado. Un recorrido por la ignorancia contemporánea´. En él, se hace un apasionado ataque al cine contemporáneo y la industria que lo cobija, utilizando adjetivos de grueso calibre que si bien no comparto, puedo entender totalmente. Esto me animó a escribir los siguientes párrafos, en los cuales podrán conocer la percepción que tengo sobre la maravillosa ´ignorancia´ de nuestros días

Se dice mucho sobre evolución/involución que el séptimo arte ha experimentado en los últimos años. Usualmente se critica la importancia de la taquilla y como esto ha opacado lo verdaderamente crucial: La historia. También se menciona el excesivo uso del CGI (Computer-Generated Imagery) en ciertas películas, llegando al punto donde dejó de ser un medio y se ha convertido en un fin para algunos directores (Cough*RolandEmmerich*Cough). Crisis de ideas es también otro factor al cual se hace mención, lo que desencadena salas repletas de ‘masas descerebradas’ que cometen el pecado cultural de no apreciar el libro de algún autor o la sinfonía de otro.

Ante esto surge una pregunta: ¿Cómo podemos juzgar los gustos de alguien simplemente por el hecho de no compartir aquello que cada uno considera ‘cultura’? Lo más rico del cine es la subjetividad que lo rodea, sin la cual sería demasiado tedioso y le quitaría esa riquísima dosis de incertidumbre, sea para bien o para mal. ¿Es acaso menos meritorio disfrutar una película de Michael Bay que una de Scorsese o Polanski? Desde mi punto de vista, cada persona tiene un particular gusto cinematográfico y si bien puede que no se comparta, siempre es importante dejar el kerosene en casa y disfrutar de todo lo que este bello arte puede ofrecernos, teniendo en cuenta que tanto de la mejor como peor película se puede aprender muchísimo. Por cierto, cuando utilizo los términos ‘mejor’ o ‘peor’ no me refiero a los resultados de taquilla ni al porcentaje de aprobación en ‘RottenTomatoes’, sino a la razón que motiva la idea, ya que una cinta como ‘Planet 9 fromOuterSpace’ puede que técnicamente no sea alabable, pero representa un honesto y pasional intento de contar una historia.

Lo más rico del cine es la subjetividad que lo rodea, sin la cual sería demasiado tedioso y le quitaría esa riquísima dosis de incertidumbre, sea para bien o para mal

En cambio, cuando un filme se realiza con el único objetivo que la casa productora no pierda los derechos de imagen sobre el personaje principal, estamos comenzando mal, lo cual me hace recordar la reflexión de un familiar muy cercano que ya no está entre nosotros: ‘Un gran poder, conlleva una gran respon…’, no esperen. Ah verdad, era así: ‘Lo que comienza mal…termina mal’.


‘Art! Whocomprehendsher? Withwhom can oneconsultconcerningthisgreatgoddess?’

Ludwig Van Beethoven

El cine es un arte que a medida que pasan los años va cambiando y se adecua a los gustos y preferencias de las personas que lo rodean. Es lógico pensar que una sociedad que se desvive por la tecnología y comienza a valorar aquello que hace de lo cotidiano algo más práctico y económico, no aceptará lo artesanal y manual como si lo hicieron generaciones pasadas. Se mencionan películas como ‘Alien’ (mi peli favorita de Sir Ridley Scott) o ‘The Thing’, y el hecho que sean ultrajadas con remakes o precuelas que no mantienen la calidad narrativa y estética de antaño. En primer lugar, la manera en la cual estas pelis fueron realizadas responde a lo que el público considera entretenido en esta época. ¿Que si los efectos utilizados en la peli de Carpenter le dan un toque más real y palpable? Para mí, claro que sí. Sin embargo, no represento a las miles de personas que van al cine esperando y queriendo ver algo que sea creado por CGI, por el simple hecho de que es a lo que están familiarizados los 365 días del año. Esto se puede ver claramente en que algunos clásicos se estrenen con motivo de cumplir cierta cantidad años y solo duren un par de semanas en cartelera, resultando que gran parte de esa asistencia se deba al mismo status de ‘clásico’, más no por una real predilección hacia la película y su realización.

 

»David Reszka. I don’t know who you are. I don’t know what you want. 
But I will find you. And I will kill you.»

A veces valoramos más lo que aprendemos de obras maestras, pero las que no cumplen con nuestras expectativas o que son para nosotros ‘cine basura’, no solamente dejamos de verlas, lo cual nos priva del básico derecho de opinar o darles adjetivos, sino que las despreciamos y ponemos en un nivel tan bajo y recóndito que ni James Cameron

Todas estas variables también se aplican a lo que algunos directores contemporáneos optan por realizar. Para quienes no lo saben, mi director favorito es Paul Thomas Anderson, dejando al gran Martin Scorsese como aquel por quien siento más cariño por ser ‘Casino’ la peli con la cual comencé a ver el cine de manera distinta, ‘Goodfellas’ aquella que me enamoró y ‘El Aviador’ la consolidación de que esto es verdaderamente lo que quiero hacer el resto de mi vida. Ya luego con ‘Toro Salvaje’, ‘Taxi Driver’ y ‘Malas Calles’ comencé a rezar algunos ‘Scorsese Nuestro’ todas las noches. Ahora, esto no significa que cuando me toque ver pelis como ‘Los Vengadores’ o ‘Transformers’ comience a despotricar contra ellas por no estar a la altura de las que realmente me gustan, ya que de ser así, el cine sería demasiado aburrido, siempre manteniendo un determinado nivel de calidad y no siendo lo suficientemente variado como para, como mencioné anteriormente, tener ese grado de incertidumbre que tanto me gusta. Ahora me dirán: ¿Cómo es posible que un escenario donde los directores sean unos Wim Wenders, Charles Chaplin o Kubrick (quien a pesar de ser un adelantado a su época, no pudo con ‘Eyes Wide Shut’ lo mismo logró con ‘Full Metal Jacket’ o ‘The Shining’) no sea algo que deseas con ansias? ¿No sería esto el edén para los cinéfilos? Para algunos puede que lo sea, pero para mí sería caer en una burbuja que limitaría nuestra visión y nos privaría de aquellas películas de menor fuerza y de las cuales se puede aprender infinidad de cosas, incluso las que NO debemos hacer. Esto lo digo, porque a veces valoramos más lo que aprendemos de obras maestras, pero las que no cumplen con nuestras expectativas o que son para nosotros ‘cine basura’, no solamente dejamos de verlas, lo cual nos priva del básico derecho de opinar o darles adjetivos, sino que las despreciamos y ponemos en un nivel tan bajo y recóndito que ni James Cameron podría hacer un documental sobre ellas. (Espero haber ocasionado algunas risillas con este último comentario XD)

Algunos remakes (independientes) si que valen la pena: »Dredd 3D»

Coger dos contextos históricos y ponerlos en una balanza es algo complicado, y se vuelve más complicado aún cuando insertamos un arte tan subjetivo como la cinematografía. El amor que siento por ella comenzó hace unos años, pero siempre estuvo camuflado por una emoción que no podía entender cuando de pequeño me llevaban al Jockey Plaza o al cine Pacífico (tradicionales cines peruanos). Ver esas luces y colores, sentir el olor a canchita (pop corn) y gaseosa era como entrar a otro planeta y alejarme de cualquier cosa que tenía en la cabeza al menos por algunas horas. Esa sensación es la misma actualmente, siempre disfrutando antes, durante y después de una función, sin que la calidad de la película sea un factor 100% determinante para toda la experiencia. Sí, para mí ir al cine es algo que no puede verse limitado solamente a lo que una pantalla gigante nos dispara en los ojos, sino que debe ir mucho más allá.

‘Para mí ir al cine es algo que no puede verse limitado solamente a lo que una pantalla gigante nos dispara en los ojos, sino que debe ir mucho más allá’

Para ir terminando, me gustaría contar una anécdota. Hace unas semanas, en mi clase de ‘Historia del Cine’, el profe Payán comentó la diferencia que existe entre ‘Prometheus’ y ‘Avatar’. Con respecto a la primera, elogió los efectos especiales y la gran riqueza visual que presenta, aunque sin dejar de mencionar la enorme cantidad de agujeros argumentales (Tenerle miedo a un cadáver milenario pero no a una lombriz extraterrestre hizo llevarme la mano a la cara) que le restaron mucho sentido y credibilidad. Por otro lado, criticó la simpleza narrativa de ´Avatar´ pero resaltó que visualmente es lo mejor que se ha hecho en mucho tiempo. Entonces agregó: ‘Si piden que les diga que tipo de cine hacer, hagan Avatar’. Ante esta afirmación, lo primero que sentí es un poco de indignación al pensar: ‘¿Osea que este tipo nos está diciendo que le demos al espectador historias simples y lineales, solo con el afán de sobrevivir en una industria dominada por lo comercial?’. Estaba molesto. Levanté la mano y realicé la correspondiente pregunta, confiado de haber defendido al señor Scott y a mi xenomorfo favorito con soltura y valentía. Sentía que nos cortaban las alas creativas y echaba por tierra el mérito del Ridley por darnos algo más complejo e innovador. Se cometieron muchas fallas pero se intentó, no se optó por lo fácil. Entonces, nuestro querido profe aclaró un poco más la respuesta: ‘Lo que la audiencia necesita (y puede que quiera) son directores que puedan realizar cine personal y comercial, potenciando las dos vertientes y logrando así que gane no solo la industria (de la cual somos parte), sino también la persona que sale de trabajar 8 o 10 horas y quiere ir al cine a relajarse y pasarla bien’. Si bien antes de escuchar esta respuesta, siempre pensé que mi labor como director es darle a la mayor cantidad de público historias de las cuales puedan comprender, asimilar y aprender algo, estaba un poco contrariado sobre que medios a utilizar para lograr tal objetivo. No sirve de nada irse a extremos cuando puedes encontrar un punto medio que te permita aprender tanto como enseñar a los demás.

 

»PacificRim», última peli del gran Guillermo del Toro.

¿Quién determina que tipo de cine es el ideal o que tipo de cine es mejor? ¿Por qué una película de Fritz Lang es mejor (o peor) que una de Paul W. Anderson? ¿Acaso es descabellado ver que en la lista de las pelis más esperadas de algunas revistas o páginas web especializadas, la número 1 sea ‘The Man of Steel’ de Zack Snyder (cuyas películas disfruto mucho) y no ‘Inside Llewyn Davis’ de los Hermanos Coen? No voy a ocultar que el cine de décadas pasadas me parece mucho más completo y rico en contenido, pero eso no evita que cintas contemporáneas gocen de mi especial predilección porque son precisamente lo que busco cuando me siento en una butaca con mi canchita y gaseosa: Entretenimiento. Y todo arte sirve para entretener. 

Al final pueden estar de acuerdo o no, pero no olviden que…yeah, well, that’sjust, like…my opinion man!

 

_César Pereyra

 

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