Estás aquí: Inicio / cine / Un Oscar en TAI

Un Oscar en TAI El director de Fotografía Guillermo Navarro, ganador de un Oscar por ‘El laberinto del Fauno’, imparte una Masterclass a los alumnos TAI+

Guillermo Navarro, Oscar a la Mejor Fotografía por El Laberinto del Fauno, imparte una master class a estudiantes del Centro Universitario de Artes TAI, una cita en la que el mexicano analizó algunas escenas de sus películas más importantes con alumnos del Área de Cine TAI y otros apasionados de la industria. “El problema del lenguaje cinematográfico es la comprensión de que es un lenguaje en sí mismo y que tiene sus reglas. Es muy importante observarlas. Normalmente, cuando se rompen es por ignorancia”, reflexionó el director de Fotografía mexicano al inicio de su intervención.

Imagen: Rubén Aranda.

Para ejemplificar las consecuencias de no respetar estas normas, Navarro habló de la importancia de respetar el eje al rodar y de cómo directores de cine de reconocido prestigio internacional, entre los que citó a Quentin Tarantino, aún no comprenden bien estas reglas. A diferencia de los dos ojos que tienen los espectadores, el cine se graba con un solo objetivo y por tanto se trabaja en dos dimensiones, una realidad que hay que tener en cuenta al filmar y que encierra cierta complicación en secuencias con varios personajes o de acción. “Es muy importante respetar el eje y las leyes, para que tanto el espectador como los actores entiendan su posición en el encuadre y su relación entre ellos. Romper el eje destruye esto”, aseguró.

Según explicó durante su charla en TAI el ganador del Oscar a la Mejor Fotografía por El laberinto del Fauno, desde sus inicios en la industria siempre tuvo interés por investigar y aprender sobre el encuadre, así como por comprender cómo la luz afecta a un objeto, lo cual aprendió gracias a la fotografía fija y de manera totalmente autodidacta.

Imagen: Rubén Aranda.

Acostumbrado a esta forma de trabajar donde podía controlar el momento y las condiciones de luz, comprendió la increíble complejidad de la fotografía en movimiento y se sintió atraído por el desafío que suponía. A su juicio, en el cine ,“la cámara se convierte en un personaje, hay que mover la cámara con una intención, con un propósito y eso te permite construir una secuencia. Todo está ahí para ti y hay que tomar la decisión correcta todo el tiempo”, detalló Navarro durante la master class.

La cámara se convierte en un personaje, hay que mover la cámara con una intención, con un propósito y eso te permite construir una secuencia

No obstante, el director de Fotografía reconoció que tener que estar “durante todo el día de rodaje tomando la decisión correcta es muy duro”. A esto se le añaden las limitaciones propias de cada rodaje y explicó algunas anécdotas de algunos de ellos. Así, narró cómo durante las últimas dos jornadas de trabajo de Hellboy II, rodaje que se alargó 140 días, Guillermo Navarro tuvo que rodar una escena de acción usando un museo como localización. El espacio tenía una gran restricción de luz y se vio obligado a solucionarlo poniendo luces a ambos lados y encendiéndolas y apagándolas de forma intermitente. En otra ocasión, en Noche en el Museo 3, la limitación surgió de la disponibilidad del actor que solo podía rodar un día. Eso hizo que la escena fuera grabada en tres localizaciones distintas y después se integrasen en postproducción.

Imagen: Rubén Aranda.

Una vez superadas las dificultades del rodaje, y siempre conociendo el lenguaje cinematográfico, el cineasta tiene la ocasión de ser creativo.  Por eso, Guillermo Navarro aseguró que al elegir en qué proyectos trabajar, siempre escoge “películas donde yo puedo crear la realidad”. En la película Jackie Brown decidió salir de la tradicional grabación del diálogo y filmar la conversación desde el maletero de un coche, que es el destino del personaje. “Solamente hicimos los planos necesarios desde nuestra concepción para que no hubiera otra manera de editar la escena. Tienes que tener mucho rigor y mucha seguridad en lo que estás haciendo, ya que las elecciones que haces son las únicas que quedan en la película”. Siguiendo este mismo instinto de creación, decidió grabar en un solo plano la conversación entre dos personajes de El laberinto del Fauno. Este plano dotó a la escena del movimiento propio de la película. “La importancia de la grabación no es qué cuentas, sino cómo lo cuentas”, sentenció al respecto.

Al final de la sesión, el cinematógrafo quiso concienciar a los alumnos sobre la importancia de la autoría en sus trabajos, especialmente en el mundo digital actual, en el que cualquier persona puede hacer una foto con un móvil, abriéndose un montón de opciones que pueden alterar la imagen en postproducción. Por eso, incidió en la importancia de que el director de Fotografía se relacione con el DIT y le dedique mucho tiempo a entalonar para tener control sobre su material. “No es la cámara quién hace la imagen: el resultado de la imagen es el producto de tus decisiones y tu trabajo y debemos proteger esa autoría”, recordó Guillermo Navarro.

Crónica de Jasone Argintzona, alumna de Master de Guion Cinematográfico y Nuevos Medios. 

Imagen: Rubén Aranda

Scroll To Top