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‘Una Partida de Campo’: Una punzada de impresionismo directa al corazón El alumno de cine David Reszka nos acerca a esta "pequeña maravilla" de Renoir+

Cartel de la película en su edición para DVD

Una Partida de Campo’ es un cortometraje de 39 minutos dirigido por Jean Renoir en 1936. Se centra en la excursión que realiza una familia parisina (padre, madre, abuela, hija y yerno) a un entorno rural a las orillas del río Sena. Antes de nada quiero mencionar que Renoir tenía la intención de convertir esta pequeña maravilla del Séptimo Arte en un largometraje, sin embargo no contaba con los medios necesarios y no consiguió terminar de rodarla. Una verdadera lástima, porque estoy seguro de que se convertiría, si no lo es ya, en la obra maestra del director francés.

 

“Se muestra como una idílica obra de ensueño donde Renoir plasma las bases del impresionismo que su padre ya había promovido en sus pinturas”

 

Sylvia Bataille y Georges D’Arnoux

A primera vista ‘Una Partida de Campo (‘Partie de campagne‘ en francés) se muestra como una idílica obra de ensueño donde Renoir plasma las bases del impresionismo que su padre ya había promovido en sus pinturas: la fugacidad de la vida y la intensidad del momento. Pero según el maestro francés hilvana la historia y las relaciones que se establecen entre los diferentes personajes, a la vez que utiliza numerosos recursos cinematográficos subjetivos como la imagen de la lluvia fundiéndose con el río, la oscuridad del agua frente al embarcadero o la cruel relación que establece el estricto señor Dofour con su futuro yerno Anatole, todo espectador atento e inteligente es capaz de apreciar que algo no cuadra. La manzana, aparentemente fresca, colorida y viva, acabará podrida. Una vez los antagonistas, Henri y Rodolphe, los dos jóvenes pícaros que únicamente buscan la compañía de la madre y la hija, entran en escena, tejen su hilo de engaño sobre las mujeres para acompañarlas en un viaje en yola a través del Sena con fines, por supuesto, indecorosos.

 

Los protagonistas navegando por el río Sena

Renoir advierte con estas pequeñas indirectas que el armónico sueño no va a tener un final feliz y cargado de júbilo”

 

Los muchachos abren una línea paralela a la bondad y a la jovialidad, un camino regido por el vicio y el frenesí que desata la pasión incondicional, algo contrapuesto a la ingenuidad y bonanza de las dos mujeres, las cuales sólamente buscan divertirse y disfrutar de una pura conexión con la naturaleza. Al irrumpir los dos antihéroes, la tormenta se acerca. Renoir advierte con estas pequeñas indirectas que el armónico sueño no va a tener un final feliz y cargado de júbilo. Todo lo contrario. Cuando Henri, aparentemente desinteresado en establecer cualquier tipo de contacto físico con las mujeres, empieza a acercarse demasiado a Henriette (la hija de la familia), es inevitable sentir lástima por ella, pues ha sido vilmente engañada por aquel seductor hombre que, en el fondo, se está aprovechando de su puerilidad. Acto seguido se abalanza sobre la joven y se besan. ¿Se siente forzada a hacerlo o simplemente se deja llevar por la pasión del momento? Las lágrimas recorren su cara en un emotivo primer plano. Es una escena hermosa y al mismo tiempo desconcertante, pues está cargada de subjetividad.

 

“Los sentimientos humanos han quedado sintetizados a su estado más simple: amor y aflicción”

 

Tres años después del encuentro, Henriette, casada con Anatole, se encuentra con Henri en el mismo lugar donde se besaron. Ahora todos se han convertido en títeres del destino amargados por una vida insustancial: no han actuado conforme a sus pasiones, a sus necesidades, a su instinto y se han dejado llevar por el camino fácil que tiraba de ellos. Ahora se arrepienten de no haber actuado con el valor necesario para encarar las situaciones adversas a su tiempo. Los sentimientos humanos han quedado sintetizados a su estado más simple: amor y aflicción.

En definitiva, Renoir construye en 40 minutos una utopía de radiantes paisajes impresionistas que transmiten la brevedad del momento, la intensidad de la vida, la conexión naturaleza-hombre (en este caso mujer) y refleja con destreza las pasiones y deseos humanos. Llena de vida, de júblo, de arte, de planos perfectos, de encuadres de ensueño, ‘Una Partida de Campo’ es una experiencia única, una verdadera caja atestada de sentimiento, una inyección directa al corazón.

 

David Reszka – Critica Tu Cine Twitter: @David_Reszka

 

 

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