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Viaje a la reflexión eterna Crónica de un viaje al paraíso intelectual a través de la obra 'Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un proyecto D’Alphabètisation’ +

Imagen de iol Ortiz. Todos los derechos reservados

Los jóvenes actores de TAI Escénicas presentaron hace unos días en el Auditorio TAI y en el Teatro de La Abadía su proyecto final del Grado de Artes Escénicas. Víctor Velasco dirigió el montaje, basado en el texto ‘Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un proyecto D’Alphabètisation’ de Angélica Liddell. Nuestro alumno Javier de Luis González acudió al estreno y ha preparado la siguiente crónica

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Caía la tarde y me disponía a ver a mis compañeros del 4º curso del Grado en Artes Escénicas. Entré en el Auditorio TAI y no sabía que en tan solo unos minutos me subiría a un barco que me transportaría al centro de la reflexión y la crítica. ¿Sabéis cuando vas al teatro y al acabar la función no sabes qué decir? Eso fue lo que ocurrió en mi interior cuando terminó ‘Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un proyecto D’Alphabètisation’, una obra escrita por Angélica Liddell y dirigida por Víctor Velasco que te congela el corazón para hacer activar tu mente.

Cuando por fin pude ordenar mis ideas para expresar lo que había sentido viendo la obra venían a la cabeza palabras como: inesperado, revolución, arte extremo, bofetada intelectual o explosión.

Podría contaros el argumento pero es casi imposible: Seres humanos que gritan la verdad que se esconde bajo la mentira de una sociedad y un mundo hipócrita.

Paula Susavila y Enrique Szurek, dos de los actores de esta maravillosa historia, coinciden en una cosa: “Tuvimos que trabajar desde nuestro lado más humano”. Esta afirmación no es obvia ya que la obra carece de personajes protagonistas y todo está puesto en boca de la visión más humana de los intérpretes, algo que según confiesan, no les resultó nada fácil, ya que están “acostumbrados a trabajar con historias lineales”.

Paula me comentaba qué le ocurrió cuando abrió el libro por primera vez: “Me aislé del resto del grupo en ese momento y me absorbió, es brutal”, dice con una sonrisa inmensa en el rostro que demuestra su pasión por el montaje.

Enrique por su parte aseguraba: “Entrar en el mundo de Angélica es toda una experiencia”, algo que es innegable cuando te sumerges en el trabajo de mis compañeros, que derrochan pasión y entrega. Es evidente que ha habido una experiencia detrás que aseguran “ha sido exigente pero muy sabrosa “.

En conclusión: ‘Maldito sea el hombre que confía en el hombre: un proyecto D’Alphabètisation’ te empapa de un vómito que te retuerce el intelecto, el alma y sobrecoge a la estructura humana que tenemos por norma. Un proyecto que te envuelve desde el minuto cero con unas interpretaciones que parecen ser dos ojos como platos que contienen el amor al teatro y que brillan con una fuerza absolutamente explosiva.

Gracias compañeros por dar voz y cuerpo a esta increíble historia, un viaje del que quizás vuelves dándote cuenta de que confiar en el hombre es de necios. ¿O no?

Javier de Luis González
Alumno del Grado de Artes Escénicas, especialidad Escenografía

 

 

 

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